Mensaje a los hombres. Pino Ojeda

El poema que nos disponemos a comentar es “Mensaje a los hombres”, perteneciente al libro Como fruto en el árbol escrito por la poetisa Pino Ojeda en 1954 ( Teror 1916 – Las Palmas de Gran Canaria 2002).

Pino Ojeda nace en el seno de una familia humilde que a los pocos años se traslada a vivir a la Capital. Allí va al colegio donde recibe una educación muy básica. En 1930 fallece su padre y conoce a su futuro marido, Domingo Doreste que se incorpora al frente a luchar en la  Guerra Civil Española  donde encontrará la muerte.

Como consecuencia de ello sufre una depresión que supera gracias a los estudios.

Así, la poesía se convierte para Pino Ojeda en una forma de vida, una manera de entender sus experiencias, los cambios, la eventualidad del presente y también como modo de conciliar lo real con lo ideal, la transitoriedad de cada instante y la visión de lo permanente.

Publica entonces sus primeros poemas en periódicos o revistas literarias como: ‘Mensaje’, ‘Mujeres en la isla’ o ‘Gánigo’ y es en estos inicios que escribe bajo la influencia literaria de la Generación del 27.

Sus principales referentes son Vicente Aleixandre, Pedro Salinas y Gerardo Diego.

En 1947 publica su primer libro Niebla de sueño y en 1951 escribe la obra de teatro El río no vuelve atrás.

Fue en 1952 cuando funda la revista Alisio en la que publican Vicente Aleixandre y Juan Ramón Jiménez entre otros.

En 1953 logra el primer accésit en el premio Adonais con su poemario ‘Como el fruto en el árbol’ y en 1954 resulta finalista del premio Nadal con su novela con ‘el paraíso al fondo’ que no sería publicada hasta 2017.  De este mismo año datan dos obras de teatro como ‘El hombre que se quedó en la guerra’ y ‘El gran cobarde’.

En 1956 recibe el premio Tomás Morales por ‘La piedra sobre la colina’.

En 1971 escribe ‘El derrumbado silencio que también sería publicado’ en 2017.

En 1993 publica ‘el salmo del rocío’ y en 2007 se publica el poemario ‘Árbol del espacio’.

En el año 2018, el Día de las Letras Canarias fue dedicado a Pino Ojeda.

Los ejes temáticos en sus obras son los sueños, el amor y el sentido de la vida y  la presencia de la naturaleza porque en ella se encuentran todas las bondades a las que el ser humano debe aspirar para mejorar.

Este poema en concreto pertenece al género lírico y está escrito en verso. En él,  la poetisa afianza su trayectoria poética y se centra en la búsqueda de identidad y para ello se acerca  a la naturaleza porque siente que en ella encontraría la bondad y la perfección.

Es un poema didáctico cuya intensión es la de dar un consejo a los  hombres para que sean felices.

El tema en Mensaje a los hombres es la naturaleza, que cobra especial relevancia porque solo en ella el hombre se encontraría en estado puro, en paz consigo mismo y hallaría en ella todas las bondades a las que el ser humano debe aspirar para mejorar.

La poetisa insta a los hombres a que cuando se acerquen a la naturaleza lo hagan dejando atrás las preocupaciones, que lo hagan con la mirada y el gesto sencillo, olvidando el ayer para así poder recuperar el yo más íntimo y brazo amigo.

En cuanto a la estructura externa, el poema está formado por veinticuatro verso y  en él  predominan los de larga extensión métrica (se combinan versos de arte mayor y menor) y en el que la rima es libre, lo que proporciona a la autora más libertad para expresar sus reflexiones.

En lo que respecta a la estructura interna, podemos dividir el poema en tres partes: una primera que abarcaría la primera estrofa en la que la poetisa se pregunta por qué los hombres no se acercan a la naturaleza despojados de todos los problemas que les atormentan; una segunda parte que se extendería desde los versos siete al diecinueve en la que nos dice todo lo malo que debemos dejar en la ciudad cuando nos acercamos a la tierra; y la tercera parte en la que nos rebela todas las bondades de las que podríamos disfrutar en la naturaleza si siguiésemos sus consejos.

Pino Ojeda no comprende por qué los hombres cuando se acercan a la tierra o el bosque lo hacen llevando encima los problemas característicos de las ciudades y nos aconseja que los dejemos atrás y subamos a la tierra en plena libertad con cuerpo y conciencia libres porque solo así nos encontraríamos a nosotros mismos y al brazo amigo.

En este poema se nos presentan dos mundos:

Por un lado, la ciudad que identifica con polvo, ruido, fiesta y cemento gris. En ella tienen lugar todos los males: “agrias difíciles conciencias”, “dolor de sangre interminable”, “pesadillas nocturnas”, “sus agobiadas, durísimas contiendas”, “sus pobres, ligeras ansias”, “mentidas palabras”.

Y por otro lado los bosques a los que sugiere ir con “sencilla mirada”, sin preocupaciones, libres para poder encontrar al amigo, la voz perdida, su propio yo, el camino, el silencio.

Según Blanca Hernández Quintana, Pino Ojeda siente que en la naturaleza “se encuentran todas las virtudes a las que el ser humano debe aspirar para mejorar”.

La naturaleza es perfecta y solo acercándonos a ella libres y puros nos conoceremos a nosotros mismos y lograremos comunicarnos con ella.

A continuación analizaremos los aspectos morfosintácticos y podemos observar que el poema comienza con un verbo  en primera persona del singular en tiempo presente (sé) con el que Pino Ojeda deja claro desde el comienzo que se implica y expresa su opinión, lo que aporta  subjetividad; en cambio en la segunda estrofa los verbos están en tercera persona del plural en  tiempo condicional y por medio de ellos aconseja a los hombres como deben actuar.

Los sustantivos los podemos agrupar en dos partes: por un lado encontramos sustantivos negativos como “ preocupaciones, dolor, sangre, pesadillas, ruidos, polvo, contiendas, pesadillas” y por otro lado encontramos los sustantivos positivos como “hombres, tierra, bosques, brazo, voz, camino, silencio”.

Por otro lado destaca la abundante adjetivación que también se podría repartir en dos grupos: Los negativos como “agrias, difíciles, dura, cementada, gris, agobiadoras, durísimas y los positivos: sencilla, pequeñas, libres”.

Las figuras retóricas presentes en este poema son de varios tipos:

En el plano fónico:

-Aliteración del sonido  “s”  versos segundo y décimosexto.

En el plano morfosintáctico:

-Sinonimia entre “dura” y “cementada”; entre “tierra” y “bosque” y entre “pasado” y “ayer”.

-Asíndeton:  verso dieciséis.

-Paralelismo entre los versos veinte y veintiuno y entre los versos ocho y nueve

-encabalgamiento entre los versos uno y dos.

En el plano semántico:

-Personificación: “superficie gris que habla de dolor”(verso cinco); “sus pobres corazones aprendieron” (verso veintitrés); “donde la civilización se expresa” (verso cuatro).

-Símbolo: “la tierra y los bosques” que simbolizan la virtud, la bondad y la perfección y la “superficie gris “ que simboliza los males.

Pino Ojeda se funde con la naturaleza, exalta su perfección y se entrega pura para poder comunicarse con ella.

 

Mensaje a los hombres

a mis hermanos Ana Maria y Rafael

 

Yo no sé por qué los hombres, cuando caminan por la tierra y los bosques,

van rumiando silenciosos sus pequeñas, bajas preocupaciones.

Ellos deberían dejar sus agrias, difíciles conciencias,

en la primera vuelta del camino donde la civilización se expresa.

Allí sobre la dura y cementada superficie gris que habla de dolor,

de sangre interminable.

Los hombres no debieran llevarse al bosque, a la tierra,

sus pesadillas nocturnas,

sus agobiadoras, durísimas contiendas.

Ellos podrían llevar arriba la misma sencilla mirada,

el mismo sencillo gesto de los seres que van a encontrarse.

Sólo una mirada sin pasado, sin ayer, sin retorno.

¡Si los hombres se dieran cuenta de estas pequeñas cosas

y subieran a lo alto libres de ellos mismos,

libres de sus pobres, ligeras ansias!

Si ellos supieran rezar sin voces, dentro de sí, detenidamente, sin prisas.

Si ellos lograran dejar en las ciudades

—llenas de polvo, de ruidos y fiesta—

sus pobres, mentidas palabras.

Encontrarían allá arriba el brazo que les rodeara calladamente la espalda.

Encontrarían la voz que perdieron con el primer desperezo de hombres.

Encontrarían, sí, como partiendo de su propia carne,

el camino que olvidaron cuando sus pobres corazones aprendieron

a maldecir en silencio.

Me llamo Suleimán. Antonio Lozano

ME LLAMO SULEIMÁN es una novela escrita por Antonio Lozano González, nacido en Tánger en 1956 y vecino de Agüimes Gran Canaria.

   Licenciado en traducción e interpretación, es autor de varias novelas: HARRAGA, EL CASO SANKARA, PRELUDIO PARA UNA MUERTE, DONDE MUEREN LOS RÍOS, entre otras.

TEMA

   Varios son los temas que podemos extraer de esta novela, la mayoría de ellos olvidados en el mundo occidental.

   Uno de ellos es la importancia de la amistad y de la familia. En África y en la mayoría de los países subdesarrollados, un amigo es tratado y querido como un hermano y como tal se le ofrece ayuda de forma incondicional. En el mundo desarrollado egoísta e individualista, es impensable que alguien arriesgue su vida por conseguir el bienestar de toda la familia e incluso del pueblo o que la amistad sea para toda la vida.

   Otro de los temas presentes es la solidaridad desinteresada que Aminata o Pablo ofrecen a quienes se han visto obligados a emprender el viaje. Personas que actúan de buena fe pero que por desgracia comienzan a escasear.

   También destaca el tema del racismo y la discriminación. El hombre blanco discrimina al negro, los marroquíes desprecian a los de piel oscura aunque muchos de ellos hayan atravesado  situaciones parecidas.

   Además encontramos otros temas que son la causa de muchos de los hechos que suceden, el hambre, las injusticias, la corrupción política, lo poco que vale la vida humana sobre todo si tu piel es negra, el miedo, el sufrimiento, la esperanza y los sueños por conseguir una vida mejor.

RESUMEN

   Suleimán, un chico de doce años nacido en Mali y perteneciente a la familia Keita, toma la decisión de emprender EL VIAJE. Nos cuenta que a pesar de la pobreza, tuvo una infancia feliz junto a su familia y amigos pero con la llegada de la sequía el hambre  acabó con todo atisbo de felicidad. Fue entonces cuando comenzó a pensar que le había tocado “hacer el viaje” para salvar a toda la familia.

   Hacía tiempo que había oído hablar de los que se atreven a salir del país para trabajar en la tierra de los blancos porque entre sus amigos no se hablaba de otra cosa. Así fue como comenzó a soñar con que él también emprendería el viaje, iría a Europa, ganaría dinero y regresaría para montar su propio negocio. Soñaba con una tienda de alimentos para que éstos no faltaran en su casa.

   Un día su amigo Musa, al que llamaba “hermano”, llegó con la noticia a la pandilla de que se iba con su hermano Idrisa y animó a Suleimán para que les acompañase.

   Así es como Idrisa, Musa y Suleimán dejan el pueblo de Bandiagora para dirigirse a Bamako donde vivía Mamadú, el hermano mayor de Musa e Idrisa. Allí pasaron unos meses trabajando para reunir un poco de dinero que completarían con la ayuda de Mamadú quien les buscó los contactos para poder salir de Mali.

   Hacinados en un camión, cubierto con una lona que los asfixiaba, hombres y mujeres procedentes de Burkina Faso, Costa de Marfil, Níger (cuarenta y cinco hombres y doce mujeres) comienzan el viaje rumbo a Marruecos, atravesando el desierto del Sáhara. Todos con el miedo en su rostro.

   Para mitigar algo el calor viajaban de noche y descansaban de día.

   Al tercer día de viaje fueron interceptados por una patrulla argelina, a los que tuvieron que entregar el poco dinero que llevaban para que les dejasen continuar el viaje. Consiguen llegar a un oasis y allí descansaron unas horas antes de iniciar el penúltimo tramo del viaje que los llevaría a Marruecos.

   En Marruecos, algunos de los pasajeros del camión se separaron del grupo porque deciden intentar la entrada a España por Ceuta mientras que otros probarían saltar la valla de Melilla. Esa noche, Idrisa, Musa y Suleimán decidieron descansar en una pensión hasta que al anochecer el camión los trasladase a su destino, las cercanías del bosque donde permanecerían escondidos hasta que llegase el momento de saltar.

   Y así llegó la noche en la que intentaron sin éxito saltar la valla. Una bala alcanzó a Idrisa y Musa y Suleimán pararon para auxiliarlo. Sólo unos minutos pudieron llorar sobre su cuerpo porque la policía Marroquí los detuvo a golpes y empujones.

   Pasaron muchas horas en un calabozo esposados en parejas hasta que los subieron a un autobús del que todos pensaron que los llevaría a casa, pero por desgracia, tras ser liberados de sus esposas (todos menos una pareja a la que las esposas se resistían) fueron abandonados en medio del desierto.

   Todos estaban muertos de miedo pues sabían que les esperaba una muerte segura, pero decidieron hacerle frente y emprendieron la marcha aunque pronto el cansancio, el hambre, la sed y el sol acabaron con las pocas fuerzas e ilusiones que les quedaban.

   Pronto uno de los que continuaba esposado se desvaneció y murió y aunque trataron por todos los medios de separar al compañero rompiéndole las esposas, no lo consiguieron y no tuvieron más remedio de abandonarlo a pesar de sus gritos de suplica, gritos que nunca olvidarían.

   Muchos dejaron su vida en aquel desierto, entre ellos Musa, al que Suleimán lloró y enterró a pesar de las pocas fuerzas que le quedaban.

   Cuando ya se habían resignado a morir, enviados por Dios, apareció una patrulla del Frente Polisario que estaba al tanto de que un grupo de subsaharianos había sido abandonado en el desierto. La noticia había dado la vuelta al mundo.

   Quienes aún permanecían con vida fueron atendidos por los médicos en sus campamentos y pronto recuperarían las fuerzas.

   Allí Suleimán conoció a Mustafá quien se convirtió en su mejor amigo desde que Musa se fue.

   Con el paso de los meses, unos hombres que habían venidos de Europa hasta el campamento les comunicaron que los devolverían a sus países de origen, pero como Suleimán no quería regresar a su casa con las manos vacías, fue conducido hasta la casa de la tía Aminata, que dedicaba su vida a ayudar a quienes no lo habían logrado a la vez que luchaba por conseguir un planeta mejor. Vivía en Bamako, dedicada en cuerpo y alma a los jóvenes sin esperar nada a cambio, era una de esas pocas almas caritativas que escasean. Fue ella quien animó a Suleimán a que hablase con Mamadú y con su esposa Jadisa pues no se había atrevido a contarles lo ocurrido.

   Un día se armó de valor y tocó en la casa. Jadiya supo al verlo que no era portador de buenas noticias y lo condujo hasta Mamadú a quien contó con detalle todo lo ocurrido pues éste así se lo pidió.

   Por esos días Suleimán abandona el hogar de Aminata y comienza a trabajar para ganarse la vida hasta que comienza a preparar su segundo viaje a pesar de que Aminata les hizo prometer que jamás lo intentarían. De nuevo Mamadú volvió a ayudarlo. Este segundo viaje lo realizaría por mar. Partirían de Senegal con destino a las Islas Canarias donde sería acogido porque aún era menor de edad.

   Así un día se subió al segundo camión esta vez con dirección a la costa de Senegal donde esperaría por el cayuco. Horas más tarde, bajo la noche oscura ya se encontraban navegando.

   Al amanecer, muchos contemplaron por primera vez la inmensidad del mar. Todos quienes allí se encontraban, huían del hambre, de las injusticias, de las persecuciones, todos iban en busca del trabajo que les proporcionase una mejor vida a ellos, a sus familias e incluso a toda la aldea.

   Los primeros días transcurrieron escuchando las historias personales que les habían empujado a tomar la decisión de embarcarse, pero pronto llegaron los problemas. El viaje se alargaba más de lo previsto, así que había que racionar el agua y la comida e incluso se vieron en la obligación de apagar el motor durante la noche para ahorrar combustible.

  El séptimo día se acabó la comida y el agua estaba en mínimos. Al amanecer del octavo día, un grito desgarrador de una de las madres comunicaba la primera de las muertes. Su bebé había fallecido en sus brazos y fue necesario lanzar el cadáver al mar a pesar de la negativa  y el sufrimiento de la madre.

   Al día siguiente divisan tierra, pero antes de pisarla una vida más se había de quedar en el camino. Otro bebé fallecería.

   Al llegar a tierra y a pesar de que no lo esperaban fueron atendidos por los cuerpos de seguridad.

   Suleimán fue conducido a un centro de menores y en unos días se le practicó una prueba ósea que determinó que en efecto era menor de edad.

   Entre el centro y la asistencia obligatoria al instituto pasó los años hasta que por fin cumplió la mayoría de edad. Por fin llegó el momento que esperaba, ya podría trabajar.

   Al salir del centro, con la ayuda de Pablo, que llevaba una organización que ayudaba a los inmigrantes, encontró trabajo como peón y a pesar de que se aprovecharían de su situación de indocumentado, Suleimán estaba encantado porque podría enviar dinero a su familia. También con la ayuda de Pablo encontraría una casa que compartiría con otros africanos.

   Así estuvo varios meses hasta que un día mientras caminaba por las calles, fue detenido por un policía, un antiguo compañero de instituto, por carecer de documentación.

   Fue devuelto a su tierra. Todo había acabado, pero Suleimán no le guarda rencor.

ESTRUCTURA

   La estructura externa de la novela divide a ésta en veintidós capítulos que utilizando una narración lineal nos van contando las dificultades a las que quienes emprenden el viaje se tienen que enfrentar.

   La estructura interna divide la obra en tres partes:

   Una primera parte que abarcaría los tres primeros capítulos y en los que Suleimán nos habla sobre su familia, su aldea y de cómo surgió la idea del viaje;  una segunda parte que se extendería desde el capítulo cuatro hasta la mitad del veintidós en los que el protagonista nos cuenta todo lo que vivió hasta su llegada a Gran Canaria; y una tercera parte que va desde la llegada a la isla hasta el final del libro en el que la policía lo detiene y lo envía de regreso a su casa.

PERSONAJES

   SULEIMÁN: Es el único protagonista de la novela. Un joven de 15 años que cuenta la historia intensa de su corta vida, como empujado por las circunstancias de pobreza en la que vivía su familia se ve obligado a arriesgar su vida dos veces por intentar llegar a Europa.

   Las terribles circunstancias a las que debió hacer frente en los dos viajes llenarían el alma de este niño de dolor para siempre. Ver morir a sus “dos hermanos”, tener que abandonar a una muerte segura en el desierto a uno de sus compañeros de viaje, arrojar al mar el cuerpo del bebé fallecido.

   El mismo Suleimán dice en el último capítulo: “sentía como si aquel niño que decidió un día hacer el viaje no era yo. Como si todo esto me hubiera ido transformando en otra persona… como si vivieran dos personas distintas en mí, la de antes del viaje y la de después del viaje”.

   MUSA: Es quien convence a Suleimán para que lo acompañe a hacer el viaje, es “su hermano”.

   Muere el el salto a la valla de Melilla y su muerte supuso un gran sufrimiento para nuestro protagonista.

   IDRISA: Es el hermano de Musa y también dejaría su vida intentando conseguir el sueño. Tuvo que ser Suleimán quien enterrase su cuerpo.

   AMINATA: Dirige un centro en Mali para ayudar a los menores repatriados que no querían regresar a su casa. Su vida gira en torno a ellos y representa la bondad, la ayuda desinteresada, el amor, la compañía, el buen consejo.

   MAMADÚ Y JADIYA: Mamadú es el hermano mayor de Musa e Idrisa que ayudó a los jóvenes a preparar el viaje, quien consiguió los contactos y quien los ayudó económicamente.

   Jadiya es su esposa, ambos saben que en áfrica no hay futuro y por ello, a sabiendas de lo arriesgado del viaje, ayudaron a los chicos a marcharse.

NARRADOR

   El narrador de la novela es el mismo protagonista, Suleimán, es pues un narrador en primera persona en el que el yo protagonista nos cuenta desde la cercanía las tragedias a las que tuvo que hacer frente siendo todavía un niño. Nos cuenta su sufrimiento con palabras desgarradoras pero libres de rencores, con ese amor infinito que la buena gente desprende.

ESPACIO

    Varios son los lugares en os que transcurre la novela: el pueblo natal del protagonista, Bandiágara, la ciudad de Bamako, el desierto del Sahara, los montes de Marruecos, los campamentos saharauis, Senegal, el océano Atlántico, Gran Canaria y vuelta a Mali.

TIEMPO

   La novela transcurre aproximadamente en cuatro años. Desde que Suleimán tiene quince años y vive aún en su pueblo natal, hasta que con diecinueve años fue detenido y devuelto a su país.

LENGUAJE Y ESTILO

   La realidad tan atroz que sufre el protagonista es relatada con una crudeza en ocasiones extrema hasta el punto de que el autor consigue según Domingo Nofuentes Hernández: “que el lector pueda meterse en la piel de Suleimán” y dice también del autor que: “gracias a su sencillo y genial estilo…logra rehuir los detalles tremendistas, recreando el sufrimiento y dolor humano con una sagaz sutileza que nos permite deslizarnos sobre el drama sin caer en el morbo fácil”.

CONCLUSIÓN

   El libro pretende dejar sobre la mesa la difícil situación a la que se enfrentan quienes deciden hacer el viaje engañados por las mafias y desprotegidos de quienes pudiendo evitar tanto sufrimiento no actúan.

   Es imposible no meternos en la piel de Suleimán. Sufrimos con cada una de las diferentes situaciones a las que tuvo que hacer frente. Perder a su “hermano Musa”, enterrar a Idrisa, abandonar en el desierto a una muerte segura a uno de los compañeros del viaje, arrojar el cuerpo del bebé al mar, son sufrimientos extremos que marcarían para siempre a nuestro niño Suleimán.

   La habilidosa narración de Antonio Lozano hará que el lector comparta viaje y desdichas con el muchacho.

   Destacan también en el libro los valores humanos que ya se han perdido en Europa y en África, a pesar de la pobreza continúan siendo muy importantes, la amistad, la familia, el amor incondicional, el esfuerzo.

    Para finalizar quiero hacer mención a alguno de los fragmentos del libro:

  “Desde que los blancos empezaron a llevarse como esclavos a los hombres y mujeres”.

  “La pobreza no me impidió ser feliz en los años de la infancia. Con tener tu ración diaria de “to”, unos amigos con quien jugar y los brazos de la madre”.

   “La miseria se come a tu familia, a tus vecinos, a tu ciudad, a tu país. La infancia desapareció de golpe”.

   “A Mali le hubieran rajado un costado con un cuchillo, y por ahí se desangra el país”.

Mientras maduran las naranjas

MIENTRAS   MADURAN   LAS   NARANJAS. Cecilia Domínguez Luis.

        Por la sutileza con la que se cuenta un hecho tan trágico para los españoles como fue La Guerra Civil y la postguerra, en la que tantas familias sufrieron la pérdida de un ser querido, las  represalias o el hambre, porque todos conocemos los horrores que esta guerra causó en algún familiar o vecino de nuestro pueblo, para que no olvidemos nuestra historia y no cometamos los mismos errores, quiero recomendar la lectura de una novela que sin rencor narra el sufrimiento que esta guerra sin sentido ocasionó en una familia republicana.

      MIENTRAS MADURAN LAS NARANJAS fue escrita por la filóloga tinerfeña Cecilia Domínguez Luis. Se trata de una novela corta, en la que Sara, una niña de ocho años, narra de forma inocente la tortura que su familia republicana tuvo que soportar tras el Golpe de Estado de 1936 y  posterior desarrollo de la guerra.

      Primero, sufren la muerte del cabeza de familia; luego, el arresto y fusilamiento de sus tíos, a la vez que soportaban las represalias, la escasez, el secretismo, el silencio, el miedo, las escuchas clandestinas…

      Tantas y tantas situaciones que se muestran incomprensibles a los ojos de una niña que madura obligada por las circunstancias, guiada siempre por su hermana mayor, Lupe, que representa la razón y la madurez y refugiadas ambas en el regazo de su madre, Julia, que ha tenido que mostrarse fuerte y decidida y que transmite en todo momento aparente normalidad, procurando que sus hijas sean felices a pesar de tanto dolor.

      Julia representa a las valientes mujeres españolas que aunque se quedaron en la retaguardia tuvieron el difícil papel de sacar adelante a sus familias en ausencia del varón, trabajando duro para poder alimentar a sus hijos.

      La novela termina con  la esperanza de una vida mejor, con la ilusión por comenzar de nuevo,  sin resentimiento, sin odio, con amor.

Me busco y no me encuentro

       ME BUSCO Y NO ME ENCUENTRO DE JOSEFINA DE LA TORRE

Me busco y no me encuentro.

Rondo por las oscuras paredes de mí misma,

interrogo al silencio y a este torpe vacío

y no acierto en el eco de mis incertidumbres.

No me encuentro a mí misma.

Y ahora voy como dormida en las tinieblas,

Tanteando la noche de todas las esquinas.

Y no pude ser tierra, ni esencia, ni armonía,

que son fruto, sonido, creación, universo.

No este desalentado y lento desgranarse

que convierte en preguntas todo cuanto es herida.

Y rondo por las sordas paredes de mí misma esperando el momento de descubrir mi sombra

        Nos disponemos a comentar el poema titulado Me busco y no me encuentro, creado por la autora canarias Josefina de la torre, perteneciente al tercer poemario titulado “Marzo Incompleto” publicado en 1968. Nos encontramos, por tanto, ante una poetisa que se inscribe dentro de la Generación del 27 caracterizada por representar una voz singular, personal y compacta, creadora de una poesía íntima y rica en vivencias personales.

     Estéticamente estableció estrechos vínculos con la corriente vanguardista hispánica de la primera mitad del siglo XX, con la denominada poesía pura juanramoniana y, particularmente, con la obra de algunos de los poetas más representativos de la Generación del 27( Salinas, Guillén, Lorca,
Alberti…), con los que, en el caso de algunos, tuvo una cercana amistad. De este modo, comparte con ellos, el gusto por la sencillez formal, el lirismo interior, un lenguaje en ocasiones cercano a la expresión popular y las innovaciones vanguardistas. Sin duda alguna, la inclusión de su nombre y de algunos versos de sus dos primeros poemarios (Versos y Estampas, de 1927 y Poemas de la Isla, de 1930) en la segunda antología que Gerardo Diego organizó en torno a los autores del 27, justifica para la crítica la dependencia estética de nuestra autora con respecto a aquel grupo.

    Pero también Josefina se dejó contagiar del aliento isleño de grandes poetas grancanarios como los modernistas Alonso Quesada Saulo Torón y Tomás Morales. Con el modeernismo comparte un profunda angustia existencial y una evidente ansia de alcanzar un absoluto que le es imposible. Otro rasgo modernista es el gusto por lo local, que ya señaló Pedro Salinas al referirse a la autora como “muchacha-isla”, en el prólogo de Versos y Estampas.

     Con todo, Josefina de la Torre representa una voz singular, personalísima y compacta, creadora de una poesía íntima, rica en vivencias, aferrada a sus recuerdos y a sus sueños e intalada en la nostalgia de su tierra canaria de la que se alejó, en distintas ocasiones, para participar en proyectos culturales en Madrid y en París.

     En Marzo Incompleto se reúnen algunos versos escritos mucho antes, entre 1930 y a936, sin embargo, la autora no abandona el tono intimista y su itinerario por algunas de las cuestiones universales del pensamiento lírico, pero ahora, desde otra perspectiva si cabe más trágica. Por lo tanto, el paso en el tiempo, la memoria, la evocación y el desasosiego ante aspiraciones incumplidas, centran el interés de este tercer poemario.

     La obra posee como tema principal “la insatisfacción de la poetisa consigo misma”. Dicho tema lo ubicamos a lo largo de todo el poemario debido a la frustración que siente la autora en relación con su esterilidad, puesto que siente que no se ha desarrollado como mujer. Josefina de la Torre busca un sentido a la vida, sintiéndose perdida y rodeada de oscuridad. Asimismo, se interroga constantemente y no encuentra la respuesta que ansía. Esto la lleva por un camino de desolación, tristeza, inseguridad, desaliento y rebeldía, como se justifica por la constante presencia del “no”.

   Como ella misma dice en el poema, esta desazón que siente le lleva a preguntarle constantemente a su yo más íntimo para  intentar encontrar respuesta a  su situación personal que le atormenta.

   En cuanto a la estructura externa, el poema consta de trece versos que se combinan en versos alejandrinos y heptasilabos, situados estos últimos, en el primer y quinto verso. En ellos, pone de manifiesto la búsqueda personal que no logra su objetivo “Me busco y no me encuentro” y “No me encuentro a mí misma”. Estos dos versos cautivan la atención del lector tanto métricamente como desde el punto de vista semántico. La rima es consonante en los versos dos y cinco y asonante en el resto, excepto los que no tienen rima ( 7a, 14B, 14-, 14-, 7b, 14-, 14B, 14B, 14A, 14-, 14B, 14B, 14-).

     Por otro lado, se trata de una composición estrófica que se ajusta para unos a una lira y para otros a una silva, pero lo que no cabe duda es que está influenciada de las vanguardias. Además presenta una rima variable, puesto que encontramos tanto rima consonante en los versos segundo, quinto y duodécimo; como rima asonante en los versos primero, séptimo, octavo, noveno y undécimo o como versos sueltos en los restantes.

    Analizando, aún más la obra vemos que en cuanto a la estructura interna, está dividida en dos bloques bien diferenciados. Podemos tener constancia de esta división, pues del primer al quinto verso, la autora expone el tema anteriormente dicho de manera íntima, ese intimismo recuerda a Béquer y a Rosalía de Castro. El segundo bloque se encuentra desde el sexto al penúltimo verso donde la autora expresa sus frustración por no poder ser una mujer creadora de vida. A continuación en los dos últimos versos del poema retoma la idea inicial, es decir, la búsqueda de sí misma pero ahora con un ligero optimismo que pudiera ser solo un espejismo, un milagro imposible de cumplir, “ y rondo por las sordas paredes de mí misma// esperando el momento de descubrir mi sombra”,  dando a entender una estructura circular.

    Al tratarse de un texto literario, concretamente del género lírico, se caracteriza por tener una serie de rasgos como son entre otros, su función poética, el carácter connotativo, el valor polisémico y el interés estético. Aunque también predomina la función emotiva, pues se transmiten sentimientos de una alta carga de emotividad.

    En cuanto a los aspectos morfosintácticos, ésta se caracteriza por tener una perspectica subjetiva, de forma que el poema gira en torno al “yo” poético, por lo que la autora deja claro su intensión de describir su tormento interior. Josefina se detiene en el estado en que se encuentra su alma, su persona. Se siente perdida, intranquila, intenta descifrar quién es su “yo” realmente pero no consigue conocerlo.

    Por otro lado, llama la atención la utilización de un vocabulario sencillo pero de alto valor connotativo con lo que expresa sus sentimientos profundos salidos de un mundo en el que solo hay pesadumbre y dolor. Para ello, la autora utiliza una serie d sustantivos abstractos como “incertidumbre”, “esencia” o “armonía” que potencian el desasosiego que siente en su mundo interior. También encontramos dos campos semánticos en los que podemos agrupar los sustantivos del poema. El que hace referencia a la noche que metafóricamente compara consigo misma como “tinieblas”, “sombras”, “oscuridad”, “silencio”, “ vacío2 y otro campo semántico que hace referencia a la creación y la vida como “universo”, “tierra”, “fruto”, etc.

    Por otro lado, los adjetivos, son en su mayoría explicativos, “oscuras”, “torpe” que aportan sugerentes connotaciones de soledad, frustración y tristeza.

    En cuanto a los tiempos verbales, destaca el uso del presente de indicativo de forma paralelística al inicio de los versos “me busco”, “rondo”, “interrogo”, “no acierto” que van aumentando en intensidad. Pero sin duda los verbos principales que nos acercan al sufrimiento de la poetisa son “busco” y “encuentro”. Llama la atención también el empleo de gerundios que insisten en remarcar la tristeza e intranquilidad que continúan y que no parecen tener fin: “ tanteando” o “esperando”.

    También encontramos un pretérito perfecto simple “pude”o octavo que indica un pasado que nunca se cumplió, en relación  la maternidad frustrada.

    Por otro lado destacan en este poema la utilización de los siguientes recursos literarios:

    En el plano fónico:

    Aliteración:  “ interrogo al silencio y a este torpe vacío”.

    En el plano morfosintáctico:

    Epítetos: “torpe vacío”, “oscuras paredes”.

    Encabalgamiento: “no este desalentado y lento desgranarse// que convierte en pregunta todo cuanto es herida”. “ y rondo por las sordas paredes de mí misma// esperando el momento de descubrir mi sombra”

    Asíndeton: “y no pude ser tierra, ni esencia, ni armonía,// que son fruto, sonido, creación universo.”

    En el plano léxico-semántico:

    Personificación: “rondo por las oscuras paredes de mí misma”. “Torpe vacío”.

    Antítesis: “me busco y no me encuentro”.

    Metáfora: “y no acierto en el eco de mis incertidumbres”. “Tanteando la noche de todas las esquinas”. “Y rondo por la sordas paredes de mí misma”.

    Simil: “Y ahora voy como dormida en las tinieblas”.

    En conclusión, este poema es una magnífico ejemplo de lo que significa para las letras canarias y para la literatura hispánica la figura de la canaria Josefina de la Torre. Marzo Incompleto marca un momento especialmente dramático en la vida de la autora: su frustrada maternidad, un hecho que la conduce a preguntarse constantemente sobre sí misma, pues pareciera que la vida a perdido sentido.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

     Lengua Castellana y Literatura. Editorial Anaya. Sevilla. 2012.

Prometeo

Al principio de los tiempos, los dioses vivían placenteramente en el Olimpo. Tomaban néctar y ambrosía, un licor y alimento dulcísimo que aseguraba su inmortalidad.

Mientras, los hombres vivían en la Tierra pasando todo tipo de dificultades, rezando a los dioses y ofreciéndoles sacrificios.

Por amor a los hombres, Prometeo engañó a Zeus dos veces. Una primera vez durante un sacrificio hizo dos partes de un buey. En un lado puso la carne y la cubrió con el vientre del animal y en otro puso los huesos y los cubrió con la grasa blanca. Luego le dijo a Zeus que eligiese su parte pero le advirtió que escogiese bien porque en adelante todos los animales que le ofrecieran los hombres en sacrificio se repartirían del mismo modo.

Zeus escogió la grasa blanca porque brillaba, pero al ver que debajo solo contenía huesos, se volvió loco de rabia y para castigar a los hombres les robo el fuego.

Prometeo acudió en auxilio de la humanidad por segunda vez y robó las semillas del fuego en la rueda del sol y las llevó a la tierra.

Al descubrir Zeus que los hombres tenía fuego de nuevo les envía como castigo una mujer llamada Pandola, que será la causante de muchos males de la humanidad y a Prometeo lo mandó encadenar con cables de acero en el Cáucaso. Cada mañana Zeus le mandaba un águila que le devoraba el hígado, que se regeneraba por la noche para que ésta pudiese comérselo otra vez al día siguiente.

Un día Hefesto, el hijo de Zeus pasó por alli y mató de un flechazo el águila y lo liberó del castigo.

Zeus, no protestó porque la azaña la había conseguido su hijo, pero ordenó a Prometeo que llevase un anillo fabricado con el acero de las cadenas y con un trozo de roca a la que había estado encadenado.

En este momento, el centauro Quirón, herido por una flecha que le causaba continuos dolores, quiso morir y Prometeo acepta su inmortalidad para que éste pudiera morir. Zeus se la concede porque le había revelado un antiquísimo oráculo que decía que el hijo que tuviese son Tetis sería más poderoso que él y lo destronaría.

Cupido

CUPIDO

       En  la mitología romana es el dios del amor. Hijo de Venus y de  Marte. Suele representarse con una arco y unas flechas. Su madre lo escondió al nacer porque Júpiter quería matarlo pues sabía todo el mal que éste haría a la humanidad. Venus le regaló un arco y unas flechas de oro.

        Un día su madre consulta el oráculo preocupada porque su hijo no crecía y éste le dice que el amor no podía crecer sin pasión, por eso se representa a Cupido como un niño.

        Las alas indican que el amor es pasajero y la venda con la que a veces se representa simboliza que el amor es ciego y no es capaz de ver los defectos y las virtudes de la persona a quien se dirige.

        El amor es pues travieso,  pasajero y ciego.

CUPIDO  Y   PSIQUE

        Cupido  y Psique protagonizan una de las historias más bonitas de la mitología griega. Según la mitología hubo un rey y una reina que tenían tres hijas. La menor, Psique era muy hermosa y tal era su hermosura que asustaba a todos los pretendientes.

        Venus, celosa de su belleza, le dijo a su hijo que usara sus flechas para que Psique se enamorara del hombre más feo, pero cuando Cupido la vio quedó prendado de ella.

        Así Cupido se unía a ella cada noche y la dejaba antes del amanecer porque no quería ser visto.

        Un día las hermanas de Psique la visitan en palacio y celosas de su felicidad la engañan diciéndole que su esposo era un monstruo que acabaría con su vida. Entonces, la noche siguiente quiso matarlo, pero al verlo con la luz de una lámpara reconoció al dios Cupido que despertó y huyó.

        Entonces Psique va en busca de su amado y se encuentra primero con Venus que le ordena hacer varios trabajos. Tras conseguir realizarlos todos, Venus, que seguía indignada, le manda a descender al inframundo y a traerle un cofre.

        Así lo hace. Consigue el cofre pero Psique tuvo curiosidad de abrirlo y un vapor infernal que sale de él la deja dormida. Cupido va en su busca  la despierta con un beso y pide a los dioses que le permitan casarse con ella.

       Así, Psique bebe ambrosía, se convierte en  inmortal y se casa con Cupido.

          “Yo soy el dios poderoso

           en el aire y en la tierra

           y en el ancho mar undoso

           y en cuanto el abismo encierra

           en su báratro espantoso.

           Nunca conocí qué es miedo;

           todo cuanto quiero puedo,

           aunque quiera lo imposible,

           y en todo lo que es posible

           mando, quito, pongo y vedo.”

Miguel de Cervantes.

Helena de Troya

HELENA

     Helena es la esposa de Menelao, por la cual los griegos lucharon durante diez años contra Troya. Fue hija de Zeus y Némesis. El dios quiere unirse a ella y la persigue pero ésta para engañarlo adopta mil formas, hasta que un día se transformó en oca y Zeus al saberlo adopta la forma de cisne.

     Némesis puso un huevo que fue encontrado por un pastor. Cuando el huevo se abrió nació Helena.

    Helena fue creciendo y cuando llegó el momento de casarla se presentan una multitud de pretendientes, príncipes de Grecia. Entonces Tindáreo, temiendo que al elegir un pretendiente los demás se enfadaran, por consejo de Ulises hizo jurar a todos que acatarían la decisión de Helena y que acudirían en auxilio del elegido en caso de que alguno quisiere entrar en disputa. Este juramento le sirvió a Menelao para años después pedirles a los jefes griegos que le ayudasen a rescatar a Helena y éstos no tuvieron más remedio que entrar en guerra con Troya.

    Helena eligió a Menelao y los demás acataron la decisión. De esta unión nació una hija: Hermíone.

     Un día Afrodita le dice a Paris que si la elegía a ella como la más bella, le entregaría a Helena como recompensa. Paris se traslada a Esparta donde lo recibió Menelao, pero éste pronto tuvo que ausentarse para asistir a Creta a los funerales de Catreo y Helena ejerció de anfitriona.

    Entonces Paris, aprovechando la ausencia de Menelao rapta a su esposa y se la lleva a Troya. No tardaron en llegar embajadores de Grecia que reclamaban a Helena, pero todo intento fue fallido y Menelao con ayuda del resto de los jefes griegos le declara la guerra a Troya.

    Según Homero, Helena vivió en Troya mientras dura la guerra y es tratada por todos como esposa de Paris, pero es detestada por el pueblo porque la consideran la culpable de la contienda.

    Cuando Ulises se introdujo en la ciudad disfrazado de mendigo, Helena lo reconoció y le prestó ayuda. Así una noche Helena dio la señal agitando una antorcha para que regresara la flota griega.

    Ésta aguarda confiada la llegada de Menelao que al verla quiso matarla. Pero Helena se le mostró medio desnuda y el arma cayó de su mano.

    Emprenden así el regreso a Esparta pero no fue fácil. Ocho años estuvieron errantes por el Mediterráneo. Antes de volver a casa desembarcan en la isla de Argos y Orestes quiso matarla por creerla responsable de las desgracias que le habían acontecido, pero entonces Zeus le dio la orden a Apolo para que la convirtiese en Inmortal.

    Cinco son los varones que se le atribuyen a Helena: Teseo, Menelao, Paris, Aquiles y Deífobo a quien Menelao tuvo que dar muerte para rescatar a su esposa.