A MI QUERIDO PUEBLO PALMERO SAN ANDRÉS Y SAUCES

Querido pueblo:

¡Te sueño lejos pero te siento tan cerca!

Cierro los ojos y contemplo tus bellos paisajes, tu cumbre, tu bosque y el agua clara abundante que brota del manantial.

Agudizo mis oídos, ya escucho el quejido enfurecido de las olas que rompe en el litoral.

Cierro de nuevo los ojos y veo un magnífico escenario que deleita mis sentidos, bancales de plataneras que se extienden hasta el mar.

En mi corazón te llevo y con el paso de los años cada vez me atraes más, pues tú me viste nacer, crecer y marchar con la maleta llena de esa ilusión que solo se tiene a los diecisiete años. ¡Cuántos de tus hijos han tenido que emigrar para ir en busca del sueño que esperaban encontrar!

¡Y cuántos que hasta ti se acercan desde tierras hermanas has acogido con los brazos abiertos ofreciéndoles cobijo y jornal!

Tú, que has sido testigo del esfuerzo de quienes decidieron quedarse para embellecerte, trabajando día a día para que las nuevas generaciones encuentren el terreno un poquito más llano entre tanta pendiente.¡Ay cuánto golpe de azada fue necesario para moldear tu figura!, ¡cuánta brega en el terreno!,¡cuántos hombros ya cansados cargan con papas, caña, plátanos, hierba …. en fin, todo cuanto ha hecho falta para ganarse cada día el pan.

Mi bello pueblo palmero, déjame en tu bosque entrar, que ya huelo a laurisilva, a eucalipto, a pinocha y a humedad. Déjame entrar en tu bosque que ya escucho las grajas graznar, el canto suave del mirlo y entre los pinos veo un cernícalo acechar a una paloma rabiche que se intenta ocultar y ahora que llega la noche, veo a una coruja inmóvil. Sé que me quiere asustar.

Mi bello pueblo querido, voy a acercarme a tu costa, ya se me pega el salitre que traen las olas del mar, a lo lejos suenan pardelas descansando de jugar, me zambullo en las piscinas, en un rato iré a pescar o llegaré hasta el callado, me apetece mariscar. Quiero llegar hasta Espíndola para que me cuente historias de aquellos barcos veleros que antaño partían cargados rumbo a la capital.

Oigo bullicio en tus calles, gentes de aquí para allá, escucho el agua de la fuente, el reloj que da las horas y campanas que repican llamando a todos los fieles al templo de nuestra Virgen, la Virgen de Monserrat.

Ahora bajo a San Andrés, bella villa señorial, pintura trazada en óleo, me deleito al contemplar. Las paredes de tus casas, ¿cuántas historias sabrán? Entro en la Iglesia en silencio, ¡cuánta paz respiro ya! De artesonado mudéjar y de presbiterio de belleza sin igual, un vivo ejemplo de siglos de riqueza y prosperidad.

Ahora me acerco al barranco que siento curiosidad de saber cómo vivían nuestros antepasados  guanches en la cueva de Tendal.

¡Escucha!, ¡escucha!, ¿no oyes bellas canciones? Son ritmos de Ñamerita, que ya empiezan a sonar. Me despiertan Los Divinos ya se acerca Navidad. Ahora se me mueve el cuerpo y un disfraz me he puesto ya, la sardina me sonríe, ya la empiezan a bailar.

Recuerdos, ¡cuántos recuerdos! Mis buenas maestras, estudiar y estudiar, el chapuzón en el Charco, la alegría de septiembre, mes de fiesta y de estrenar, paseos por la alameda, el frío invierno, escorrentía en los barrancos y caminatas hasta el moral.

Recuerdo risas y juegos con mis hermanos y primos, saltos, escondite y ranas que en los pequeños  estanques  no paraban de croar.

¡Qué sabrosos marquesotes, milhojas y rapaduras, pan crujiente, bollos, queso de almendras, sopas de miel, queso ahumado, castañas, guarapo en los trapiches y gofio en el zurrón y al llegar Semana Santa, pescado salado y ñame. Deleitan mi paladar.

 

Te echo de menos. Nos veremos pronto.

 

La relectura. La historia detrás de la historia.

La relectura, la historia detrás de la historia.

         Ya había descubierto desde pequeña la lectura, en ella podía soñar y cultivarme, pero además se convirtió en mi vocación. Había sido desde niña una lectora empedernida, recuerdo aquellos grandes momentos, por la tarde totalmente en silencio, en cualquier rincón, el tiempo se paraba cuando abría un libro.

         Muchas son las experiencias con los libros: releer pasajes, aprender poesía, analizar textos, comentarios literarios, pero recuerdo en especial un hecho ocurrido con uno de mis libros favoritos, Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley (Londres, 1797 – 1851), una de las obras románticas por excelencia. Baste decir que esta escritora, hija de un importante filósofo de la época, ya había escrito un poemario a los 10 años y nunca curso estudios académicos.

         Había disfrutado tanto la primera vez que leí la novela, que nunca pude quitármela de la cabeza, me parecía increíble que el hombre pudiese hablar con su creador y preguntarle por qué. Además de tantos matices de genialidad que tiene la obra, y que fuera creada para entretener a unos amigos que estaban en un caserón por la lluvia, los cuales no podían salir hasta que no cambiara el tiempo, esta obra fue creada en tan solo una semana y a sus 18 años.

         Sentía cada una de las páginas como si me las estuviera contando la propia escritora, así que el sentimiento ante esta novela era claro, la volvería a leer.

         Tan solo al leer las primeras páginas me di cuenta de que el libro había cambiado, ya no era el mismo. Todo era diferente: los personajes eran más reales que nunca, la historia parecía más cercana y hasta podía sentir como Elizabeth (prometida de Víctor) la ausencia de su marido. Todo esto cobra vida la segunda vez que lees un libro, la historia detrás de la historia.

         Cada historia va a transcurrir en un tiempo y en un espacio propio, aunque se compartan personajes. Al releer por segunda vez el libro, no solo puedes ver mejor esta segunda trama, sino que además conectas, prestas más atención o incluso descubres detalles, que el escritor por supuesto, no incluyó entre líneas por cualquier motivo, al igual que un pintor nunca elije por casualidad la predisposición de los personajes o el escenario.

         Entonces el arte puede cambiar. Dependiendo de la época que se esté viviendo, por supuesto no es lo mismo el principio del siglo XIX (comienzo de la ciencia para guiar al hombre), que el siglo XXI (la ciencia casi lo controla todo), pero además a nivel personal y local, no significa lo mismo como joven (descubre un libro casi rosando el terror) que cuando estas más formado académicamente y descubres la belleza del romanticismo.

         Cambia el libro y cambia el hombre porque el buen hacer perdura cuando puede amoldarse y adaptarse. Es antes y es ahora. Es eterno.

         En su comienzo una carta para informar y tranquilizar a la hermana de Walton de que su empresa continua bien, a pesar de sus preocupaciones, empresa que no es sino la de alcanzar el polo norte. Pero el explorador Robert Walton se encontraría con otra historia por el camino, que congelaría de terror los corazones de cualquiera que la escuche. Tan solo esta carta ya ha cambiado todo el libro.

«A la señora Saville, Inglaterra

San Petersburgo, 11 de diciembre de 17…

Te alegrarás de saber que ningún percance ha acompañado el comienzo de la empresa que tú contemplabas con tan malos presagios. Llegué aquí ayer, y mi primera obligación es tranquilizar a mi querida hermana sobre mi bienestar y comunicarle mi creciente confianza en el éxito de mi empresa.

Me encuentro ya muy al norte de Londres, y andando por las calles de Petersburgo noto en las mejillas una fría brisa norteña que azuza mis nervios y me llena de alegría. ¿Entiendes este sentimiento? Esta brisa, que viene de aquellas regiones hacia las que yo me dirijo, me anticipa sus climas helados. Animado por este viento prometedor, mis esperanzas se hacen más fervientes y reales. Intento en vano convencerme de que el Polo es la morada del hielo y la desolación. Sigo imaginándomelo como la región de la hermosura y el deleite. Allí, Margaret, se ve siempre el sol, su amplio círculo rozando justo el horizonte y difundiendo un perpetuo resplandor. Allí pues con tu permiso, hermana mía, concederé un margen de confianza a anteriores navegantes, allí, no existen ni la nieve ni el hielo y navegando por un mar sereno se puede arribar a una tierra que supera, en maravillas y hermosura, cualquier región descubierta hasta el momento en el mundo habitado. Puede que sus productos y paisaje no tengan precedente, como sin duda sucede con los fenómenos de los cuerpos celestes de esas soledades inexploradas. ¿Hay algo que pueda sorprender en un país donde la luz es eterna? Puede que allí encuentre la maravillosa fuerza que mueve la brújula; podría incluso llegar a comprobar mil observaciones celestes que requieren sólo este viaje para deshacer para siempre sus aparentes contradicciones. Saciaré mi ardiente curiosidad viendo una parte del mundo jamás hasta ahora visitada y pisaré una tierra donde nunca antes ha dejado su huella el hombre. Estos son mis señuelos, y son suficientes para vencer todo temor al peligro o a la muerte e inducirme a emprender este laborioso viaje con el placer que siente un niño cuando se embarca en un bote con sus compañeros de vacaciones para explorar su río natal. Pero, suponiendo que todas estas conjeturas fueran falsas, no puedes negar el inestimable bien que podré transmitir a toda la humanidad, hasta su última generación, al descubrir, cerca del Polo, una ruta hacia aquellos países a los que actualmente se tarda muchos meses en llegar; o al desvelar el secreto del imán, para lo cual, caso de que esto sea posible, sólo se necesita de una empresa como la mía.

Estos pensamientos han disipado la agitación con la que empecé mi carta y siento arder mi corazón con un entusiasmo que me transporta; nada hay que tranquilice tanto la mente como un propósito claro, una meta en la cual el alma pueda fiar su aliento intelectual. Esta expedición ha sido el sueño predilecto de mis años jóvenes. Apasionadamente he leído los relatos de los diversos viajes que se han hecho con el propósito de llegar al Océano Pacífico Norte a través de los mares que rodean el Polo. Quizá recuerdes que la totalidad de la biblioteca de nuestro buen tío Thomas se reducía a una historia de todos los viajes realizados con fines exploradores. Mi educación estuvo un poco descuidada, pero fui un lector empedernido.

Estudiaba estos volúmenes día y noche y, al familiarizarme con ellos, aumentaba el pesar que sentí cuando, de niño, supe que la última voluntad de mi padre en su lecho de muerte prohibía a mi tío que me permitiera seguir la vida de marino.

Aquellas visiones se desvanecieron cuando entré en contacto por primera vez con aquellos poetas cuyos versos llenaron mi alma y la elevaron al cielo. Me convertí en poeta también y viví durante un año en un paraíso de mi propia creación; me imaginé que yo también podría obtener un lugar allí donde se veneran los nombres de Homero y Shakespeare. Tú estás bien al corriente de mi fracaso y de cuán amargo fue para mí este desengaño. Pero justo entonces heredé la fortuna de mi primo, y, mis pensamientos retornaron a su antiguo cauce.

Han pasado seis años desde que decidí llevar a cabo la presente empresa. Incluso ahora puedo recordar el momento preciso en el que decidí dedicarme a esta gran labor. Empecé por acostumbrar mi cuerpo a la privación. Acompañé a los balleneros en varias expediciones al mar del Norte y voluntariamente sufrí frío, hambre, sed y sueño. A menudo trabajé más durante el día que cualquier marinero, mientras dedicaba las noches al estudio de las matemáticas, la teoría de la Medicina y aquellas ramas de las ciencias físicas que pensé serían de mayor utilidad práctica para un aventurero del mar. En dos ocasiones me enrolé como segundo de a bordo en un ballenero de Groenlandia y ambas veces salí con éxito. Debo reconocer que me sentí orgulloso cuando el capitán me ofreció el puesto de piloto en el barco y me pidió reiteradamente que me quedara ya que tanto apreciaba mis servicios. Y ahora, querida Margaret, ¿no merezco llevar a cabo alguna gran empresa? Podía haber pasado mi vida rodeado de lujo y comodidad, pero he preferido la gloria a cualquiera de los placeres que me pudiera proporcionar la riqueza. ¡Si tan sólo una voz, alentadora me respondiera afirmativamente! Mi valor y mi resolución son firmes, pero mis esperanzas fluctúan y mi ánimo se deprime con frecuencia. Estoy a punto de emprender un largo y difícil viaje, cuyas vicisitudes exigirán de mí todo mi valor. Se me pide no sólo que levante el ánimo de otros, sino que conserve mi entereza cuando ellos flaqueen.

Esta es la época más favorable para viajar por Rusia. Vuelan sobre la nieve en sus trineos; el movimiento es agradable y, a mi modo de ver, mucho más cómodo que el de los coches de caballos ingleses. El frío no es extremado, si vas envuelto en pieles, atuendo que yo ya he adoptado. Hay una gran diferencia entre andar por la cubierta y permanecer sentado, inmóvil durante horas, sin hacer el ejercicio que impediría que la sangre se te hiele materialmente Frankenstein o el moderno Prometeo en las venas. ¡No tengo la intención de perder la vida en la ruta entre San Petersburgo y Arkángel.

Partiré hacia esta última ciudad dentro de dos o tres semanas, y pienso fletar allí un barco, cosa que me será fácil si le pago el seguro al dueño; también contrataré cuantos marineros considere precisos de entre los que están acostumbrados a ir en balleneros. No pienso navegar hasta el mes de Junio; y en cuanto a mi regreso, querida hermana, ¿cómo responder a esta pregunta? Si tengo éxito, pasarán muchos, muchos meses, incluso años, antes de que tú y yo nos volvamos a encontrar. Si fracaso, me verás o muy pronto, o nunca.

Hasta la vista, mi querida y excelente Margaret. Que el cielo te envíe todas las bendiciones y a mí me proteja para que pueda atestiguarte una y otra vez mi gratitud por todo tu amor y tu bondad.

Tu afectuoso hermano,
Robert Walton»

Para comprobar todo esto, solamente tenéis que releer uno de los mejores libros que hayáis tenido. Y ver la historia dentro de esa historia y como todo cambia.

Nota importante: algunos libros envejecen mal, no todo es arte.

Gloria Fuertes. La poetisa de los niños.

GLORIA FUERTES

No se ha escrito mucho de la poetisa de los niños, como se la llama cariñosamente en  España, una escritora incluida en los postistas de la posguerra en nuestro país, como es más conocida por los escritores y estudiosos coetáneos o en otros países. Aquí como es mucho más cercana, siempre será la poetisa de los niños, la que hacía poemas para la gente, como ella misma decía.

‘Nació con dos días’, o ‘la primera vez que entre en una universidad, fue para dar clases en ella’: son algunas de las perlas que deja entrever, la biografía y la autobiografía de la poetisa con mirada de niña curiosa, Gloria Fuertes.

Tratando de escribir este artículo, releyendo sus poemas y viendo sus entrevistas, no sabía si estaba relatando su vida en una simple crónica, una biografía o un comentario. Luego me di cuenta que era todo al mismo tiempo. No es posible partir su vida como el resto de los escritores.

Muchas cosas se pueden repetir sobre ella que ya sabemos: niña de la guerra, mujer de la posguerra, postista entre hombres, lectora imparable, escritora y poetisa, maestra de toda una generación de niños. Sobre este último aspecto señalar que todos los que la hemos escuchado alguna vez  en la TV, somos un poco más sabios.

Imposible era, en la década de los 80, no pararse frente al televisor y aprender en un poema, algo sobre la vida. ¿Qué hace esa señora sentada con un libro, simplemente leyendo, y explicándome en poema algo que hasta años después no podría entender? ¡Ah, me esta enseñado y no me daba cuenta!

En alguna de las entrevistas que escuché hay muchas historias sobre su vida. Yo contaré simplemente dos, puesto que recomiendo que las escuchen integras.

Se alegraba de escribir para la gente, no le gustaba escribir si no era para dirigirse a las personas y como nunca tuvo dinero, solo necesitó el necesario para vivir. Se alegraba entonces de no tener mucho dinero en los bancos, pero sí de tener amigos y sobre todo de que en cada colegio hubiese un libro de ella, ¡Eso Sí! Exclamaba.

 ‘…Nací sin una peseta y después de 50 años tengo dos’ pero esta frase que podría ser hasta triste, siempre la recitaba sonriendo.

Y también destacar la relación que tenía con la soledad, tan necesaria como escritora, que siempre acompañó su vida y de la que se hizo amiga. Tenía muchos amigos pero pasó más tiempo con la soledad.

Del poema para niños que siempre recuerdo, era el del burro, porque para toda nuestra generación era importante, si no tenías nada, aprender algo, y por eso el burro siempre estaba detrás de toda una generación de niños, como persiguiéndonos, pero para enseñarnos.

¡POBRE BURRO!

¡Pobre burro!

El burro nunca dejará de ser burro.

Porque el burro nunca va a la escuela.

El burro nunca llegará a ser caballo.

El burro nunca ganará carreras.

¿Qué culpa tiene el burro de ser burro?

En el pueblo del burro no hay escuela.

El burro se pasa la vida trabajando,

tirando de un carro,

sin pena ni gloria,

y los fines de semana atado a la noria.

El burro no sabe leer,

pero tiene memoria.

El burro llega el último a la meta,

¡Pero le cantan los poetas!

El burro duerme en cabaña de lona.

No llamar burro al burro,

llamarle “ayudante del hombre”

o llamarle persona.

 

Sobre sus poemas más duros, que relataban la historia de aquellos años,

 

POETA DE GUARDIA

… ¡Otra noche más! ¡Que aburrimiento!

¡Si al menos alguien llamase, llamara o llamaría!

… ¡La portera! Que si su nieta pare,

Y recordase que soy puericultora…

O un borracho de amor con delirium tremendo…

O alguna señorita de aborto provocado

O alguna prostituta con navaja en la ingle

O algún quinqui fugado…

O cualquier conocido que por fin decidiera suicidarse…

O conferencia internacional…

(Esto sería bomba –pacifista-).

O que la radio dijera finamente:

<< ¡La guerra del Vietnam ha terminado!>>

<<El porqué de estar solo ya se sabe>>.

O <<el cáncer descubierto>>.

Y nadie suena, o quema, o hiela o llama

En esta noche, en la que,

Como en casi todas,

Soy poeta de guardia.

Gloria Fuertes, en definitiva, fue un ser que dio más de lo que recibió de todos nosotros, una autentica poeta que era culta sin parecerlo, para acercarse a la gente. Una maestra de guardia que podía aparecer en cualquier momento a través de una revista, un programa de televisión o uno de sus libros.

Para agradecer su trabajo, este artículo que trata de acercar como ella hizo los poemas a la gente.

Desinformación o fakes news.

Desinformación o fakes news.

¿Tenemos derecho a desinformar?

Noticias Falsas consisten en contenidos pseudoperiodsíticos (sin contrastar o publicados intencionadamente) difundido a través de portales de noticias, prensa escrita, radio, televisión y sobre todo en redes sociales.

Ahora está de moda la desinformación, pero obviamente siempre ha habido a mayor o menor medida noticias falsas y sobre todo, cortinas de humo u ocultación de la realidad, para que la gente no vea lo importante, lo real.

Desde todos los sectores: político, periodístico, empresarial, bancario, social, siempre ha prevalecido el dogma: ‘el conocimiento es poder’ Francis Bacon (1561 – 1626) y ha degenerado en ‘saber es poder’ en la cultura popular durante el siglo XX, sobre todo después de los años 50 con la creación de los medios de comunicación de masas, primero en E.E.U.U. y luego extendido al resto del mundo.

¿Por qué ha surgido de repente esta obseción por lo que es verdadero o falso? No recuerdo hace ni siquiera 10 años (y los medios ya tienen más de un siglo algunos) es la obseción por la verdad y la mentira. Sin ser pretenciso, podría opinar, que desde que la mentira, puede ser utilizada por todo el pueblo, es mas necesario ponerle coto. Las grandes mentiras de la historia, están justificadas como ‘necesarias’ y las actuales, las aceptamos por comentarios como el ‘poder es así’, normalizamos la manipulacion.

La desinformación molesta ahora que todos podemos mentir.

Al final, la verdad sale a la luz. El desinformador actual ya cuenta con eso, pero sólo cuando ya ha sido utilizada y no importan tanto sus concecuencias. El final ahora siempre justifica el medio.

‘Cum finis est licitas

etiam media sunt licita’

Nicolas Maquiavelo* (escritor renacentista).

La lista de mentiras puede superar a las verdades que nos rodean, tantas fakes news que casi es imposible vivir sin aceptar algunas:

a) Discriminación de precios, nos parece un favor que las empresas que poseen el monopolio de un servicio o producto, tengan diferentes precios especiales para jubilados o estudiantes, en realidad estas compañías ganan mas dinero discriminando precios que con un precio regular para todos. Líneas aereas, trenes, autobuses…

b) Las cajas de ahorros, entidades financieras comunitarias creadas para apoyar el crecimiento económico de una pequeña región y cuyas aportaciones sociales y donaciones son objetivo y obligación de la propia naturaleza de estos pequeños bancos. Realidad: especulan como los grandes bancos adjudicándose competencias que no tienen y promocionando las ayudas a la comunidad como un regalo , cuando es una obligación ( creacion de centros sociales, prestamos agrarios, vivienda…).

c) Estadísticas manipuladas, una de mis fakes favoritas. Lo mas fácil. Uno de los métodos utilizados en todos los sectores públicos para conseguir siempre una valoración positiva y siempre máxima puntuación de un servicio como por ejemplo un colegio o universidad. Se presenta el sondeo o encuesta al usuario siempre en la primera semana de clase, cuando todos los alumnos solo han tenido contacto con el profesor una vez o ninguna (nunca a mitad o final de curso), con lo cual, con la ilusión del comienzo de curso o carrera, todos el mundo tendrá una valoración mas que positiva. Muy utilizado para la valoración de la enseñanza.

Criterio propio, volvemos a la máxima repetida en otros artículos. Leer es importante para lidiar al menos a nivel usuario contra el falso mundo que nos rodea.

Por cierto, y a modo de despedida, Maquiavelo no escribió la cita anterior, mucho tiempo fue atribuido a este escritor, pero en realidad pertenece a Hermmann Busenbaum (1645). Este es mi pequeño fake que se utiliza bastante en periodismo al sesgar las noticias o copiarlas.

Gracias a mis seguidores, ellos si son de verdad.

África llora por sus hijos

ÁFRICA  LLORA  POR SUS HIJOS

     Con la llegada del buen tiempo, las costas canarias volverán a ser escenario del goteo incesante de pateras.

     En 2018 Canarias registró la llegada de 65 pateras con alrededor de 1300 personas, muchas de ellas recalaron en las costas de Lanzarote por lo que el Cabildo se vio obligado a declarar  la situación de emergencia humanitaria pues los centros y en especial los de menores se vieron desbordados y no se podía garantizar el bienestar de los inmigrantes.

    En 2006 y 2008, debido a la gran avalancha de pateras, el entonces presidente de Canarias, Paulino Rivero, pide ayuda al gobierno del Estado y a Europa, pero como si el asunto no fuera con ellos poco caso le prestaron.

     Consciente de la gravedad del problema al que Canarias, un territorio tan limitado se tiene que enfrentar casi sin ayuda,  el presidente actual de Canarias Fernando Clavijo, aprovechando la visita del  presidente de España, Pedro Sánchez a Lanzarote para asistir a un acto en el que se homenajeaba a José Saramago, pide reunirse con él para tratar este tema pero declina aceptar la invitación.

     Así las cosas, el gobierno del Estado y Europa miran para otro lado en lugar de hacer frente a un problema que nos afecta a todos. Faltan acuerdos entre países, faltan centros de acogida, faltan ayudas en los países de origen que fomenten las economías y se evite así la salida masiva de jóvenes… faltan y faltan tantos recursos y actuaciones que si entre todos los países no hay colaboración jamás se pondrá freno a este éxodo masivo.

    En los montes Gurugú  o Bolingo (Nador) cercanos a Melilla malviven inmigrantes de Mali, Camerún, Congo… hombres, mujeres, niños. Algunos llevan allí años a la espera del momento propicio para “dar el salto”, conviviendo con el hambre, el frío, las ratas y temiendo que la policía marroquí irrumpa en los campamentos destrozándolo todo. La mayoría han llegado allí atravesando el desierto del Sahara, acinados en camiones o incluso haciendo gran parte del trayecto caminando.

    Otros eligen la ruta del mar, por ser más económica e intentan llegar a Canarias o al sur de la Península Ibérica en unos diminutos cayucos en el que apenas pueden moverse, a los que suele averiarse el motor y en los que tienen que turnarse para achicar agua.  Si  tienen la suerte de no perderse en el mar, llegan exhaustos y deshidratados.

    Fatou, jamás imaginó que el viaje en cayuco hasta Canarias fuese tan duro. Repudiada por su familia al quedarse embarazada cuando apenas tenía quince años huye de Senegal hacia Mauritania sin más equipaje que una muda de ropa, unos zapatos viejos y la dirección de una conocida de su poblado que años atrás había conseguido establecerse en Nouakchott, la capital del país.

     Tras días de camino, mendigando por los lugares por los que pasaba, consigue llegar hasta la casa de Awa de la que no guarda buenos recuerdos pero a la que agradece que le diera cobijo los dos años que tuvo que permanecer en Mauritania. El tiempo suficiente para dar a luz a su niña Aminata y para ahorrar el dinero del pasaje de la embarcación que las llevaría a España.

    Una noche de luna llena la subieron a un camión de mercancía junto a su niña en dirección a Nouadhibou donde les esperaba la embarcación que las llevaría hacia las costas canarias junto con otras quince personas.

   Cuando apenas quedaban esperanzas y sin fuerza ya ni para rezar, tras cuatro días de navegación, ven a lo lejos una luz que los guiaría hacia la costa de Lanzarote.

    Cerca de la costa, la embarcación fue interceptada por una patrulla de la Guardia Civil que los condujo a puerto. Ella y su niña fueron conducidas a un centro de menores.

    Diez años han pasado desde Fatou llegase con su hijita persiguiendo el sueño europeo. Ambas llevan una vida feliz. Sabe que corrió con mucha suerte pero desaconseja una y otra vez que hagan el viaje.

    Ninguno recomienda el viaje pero muchos lo vuelven a intentar por segunda o tercera vez a sabiendas que podrían perder la vida en el camino. Las tumbas sin nombre comienzan a ser habituales en nuestros cementerios. Quienes llegan con vida, son devueltos a sus países de origen o malviven en asentamientos de chabolas o acinados en pisos.

   África lloró por aquellos hombres y mujeres que fueron raptados y llevados a América para trabajar como esclavos del hombre blanco; lloró por el expolio y anulación de culturas que el continente sufrió con el imperialismo por la ambición del hombre blanco y continúa llorando por la muerte de sus hijos que se dejan la vida huyendo del hambre y las guerras, persiguiendo el paraíso que creen que encontrarán en Europa.

Mujeres coraje. Mis bisabuelas.

MUJERES     CORAJE

MIS   BISABUELAS

No quiero dejar pasar la oportunidad de elogiar la figura de dos mujeres luchadoras y valientes de mi familia a las que tuve la suerte de conocer lo suficiente para darme cuenta de que eran diferentes, de que tras su debilidad de ancianas afloraba un carácter recio y curtido y una sabiduria que habían adquirido con los años obligadas por las circunstancias que vivieron.

Dos mujeres “bien plantadas” que no conocían el significado de la palabra abandono o rendición y que se enfrentaron con coraje a las adversidades de la España de principios de siglo así como a los infortunios que la vida les depararía.

Las dos se llamaban María, aunque eran conocidas por su apodo, vecina la una de la otra, centenarias ambas, vivieron diferentes etapas de la historia de España ( Monarquía de Alfonso XIII, Golpe de Estado de Primo de Rivera, Segunda República, Guerra Civil, Gobierno de Franco y la Restauración de la Democracia con Juan Carlos I).

Una de ellas era conocida por todos como MARIA “PASTORA”. Viuda y con cinco hijos a su cargo, compaginó el duro trabajo en una empaquetadora de plátanos con el cultivo de sus propias huertas. Cuentan de ella que era una mujer enérgica, incansable y trabajadora, hasta tal punto que algunos peones que contrataba para que le ayudasen en las tareas del campo se avergonzaban porque no podían seguir su  ritmo de trabajo. Con su puro en la boca y a golpe de azada supo plantarle cara a la vida.

Recuerdo de ella su risa, su pañuelo negro y el cariño y respeto que todos le tenían.

A la otra la llamaban  MARÍA “JURONA”. También enviudó y tuvo que sacar adelante a sus cuatro hijos que desde muy temprana edad tuvieron que ganarse el jornal. Siempre fue una mujer adelantada a su tiempo, sabía leer y escribir perfectamente y se defendía con las cuentas. Cuando sus hijos terminaban la jornada de trabajo los enviaba a clase del  Maestro Cándido para que aprendieran “las cuatro reglas” como entonces se decía.

Tal era su coraje que se atrevió a esconder en una cueva cercana a su casa donde criaba animales y en un zulo bajo el suelo de  madera de su habitación a un vecino republicano para salvarle la vida, a sabiendas que arriesgaba la suya y la de sus hijos. A  punto estuvo de ser descubierta  en un registro de su casa, porque en un pueblo pequeño todo termina saliendo a la luz. El caso es que allí lo tuvo oculto hasta que con la cédula de un amigo falangista pudo escapar por las cumbres de la isla y embarcarse a Tenerife donde pasaría desapercibido.

Recuerdo de ella su cuerpo diminuto, el vaso de vino tinto con el que acompañaba su almuerzo, su bastón y su habilidad para narrarnos cuentos.

Este artítulo va dedicado a todas las  “MARÍAS” que afrontaron esta etapa dura de la historia de España sacando adelante a sus familias, que sufrieron por las muertes injustas de su familiares y que a pesar de todo no perdieron la sonrisa.

Criaturas simples

Criaturas simples.

Nuestra extinción, el paso natural.

            A la naturaleza no le importa el cambio climático, está por encima del bien y del mal. Al igual que tampoco le importó las cinco glaciaciones que ha pasado el planeta, las pruebas o accidentes nucleares y los impactos de grandes meteoritos que han cambiado el curso de la vida en nuestro mundo.

           Siempre me había impactado como la vida se abría camino en medio de la ciudad Prypyat, después de la explosión del reactor número 4 de la planta nuclear de Chernóbil, el cual emitió 400 veces más radiación que la bomba atómica que cayó sobre Hiroshima en 1945. Donde las miradas de los animales que se pasean por en medio de lo que fue una ciudad habitada, parecen decir: ‘esto es lo que pasará, pero tranquilo, es lo natural’.

            La extinción de las especies es un paso más. La madre naturaleza se sirve a sí misma. Nosotros solo pensamos que podemos controlarla, pero es una ilusión. Un paso que debemos aceptar. No debemos de tirar la toalla, pero no podemos reducir la producción de plásticos y al mismo tiempo repartirnos la Antártida, destruyendo todo en pos de nuestra involución.

            Rusia, Estados Unidos, Canadá, Noruega y Dinamarca se pelean por la conquista y explotación del Ártico, mientras yo uso una bolsa de plástico dos veces o apago la luz al salir de la habitación. Estoy matando un mosquito a cañonazos.

            El mundo es un animal que trata de defenderse y avisa a sus enemigos antes de dar algún zarpazo. El aumento de la temperatura, la subida del nivel del mar, las inundaciones, el aumento del agujero en la capa de ozono, la deforestación y la extinción de las especies.

            Si pudieras mirar a través de los ojos del planeta, podrías ver lo simple que es el espacio de tiempo desde que apareció el hombre en la vida. ¿Podremos volver a la vida una vez extinguidos? ¿Nos desenterrará otra raza de arqueólogos dentro de 1000 años?

           ¿Seremos capaces de dejar algún mensaje claro a las futuras generaciones? ¿Qué pensará de nosotros el sapiens, sapiens del futuro? ¿Sin explotar el planeta, podrían vivir 10.000 millones de personas en el 2050?

            La paradoja de la población es que el 50% de la población vive en el 1% del territorio y que además tengamos que retornar a los viejos continentes como el Africano, que nos vio nacer, para poder soportar esta superpoblación.

            Somos criaturas simples porque como pueblo o conjunto grupal a veces no somos capaces de asegurar nuestra propia existencia.