Resiliencia o como resurgir de las cenizas.

Resiliencia o como resurgir de las cenizas.

            Una de esas palabras de las que no pude escapar estos días. Después de tres meses de confinamiento, revisando los mensajes de mis amigos en redes sociales, la descubrí. Enorme la había posteado mi amiga Mirella, y  busqué su significado: ‘capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas’.

            Utilizada como concepto en psicología, pronto fui a consultar a mi psicóloga de cabecera y amiga Asunción Ramos, que me dio una definición mucho más curtida y cercana: -‘¡que resurge de sus cenizas como el ave fénix!’- me dijo instantáneamente. No se puede explicar mejor. También le dije que me iluminara y me documentara, y me recomendó: ‘Resiliencia o la adversidad como oportunidad’ de Rosario Linares.

            Tengo que hacer una aproximación lingüística y latina de la palabra, por la propia naturaleza de este blog. Para luego hacer un breve comentario del libro.

            Etimología: Resiliencia viene del término latín resilio, volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar. Puede parecer su acepción mas simple es volver a empezar, pero es utilizada en psicología y otras ciencias para designar a las personas que sobrellevan situaciones duras o estresantes y consiguen recomponerse, resurgir. Personas que simplemente no son afectadas psicológicamente por estas situaciones adversas.

Según la R.A.E.

Del ingl. resilience, y este der. del lat. resiliens, -entis, part. pres. act. de resilīre ‘saltar hacia atrás, rebotar’, ‘replegarse’.

1. f. Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situaciónadversos.

2. f. Capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado laperturbación a la que había estado sometido.

Volviendo al libro, nunca podría leer ningún libro de autoayuda, pero Rosario Linares, alterna los relatos y ejemplos con la profesionalidad de la psicología y la psicoterapia. Las perlas que se forman en la adversidad o la niña que desafío al destino. También es importante el apartado que se dedica a la resiliencia en la educación infantil y ayudar a otros a superar la adversidad.

¿Qué hacen las personas resilientes?

Desde la Neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión. Muchas de las características de estas personas las solemos utilizar para vencer problemas, otras a veces las ignoramos pero también son útiles, simplemente no van con nuestra personalidad o nunca las hemos utilizado, o a veces les ponemos otro nombre.

Por ejemplo: personalmente cuando tienes que vencer cualquier problema grande o pequeño, solo tienes que dar un paso, da igual grande o pequeño, pero empezar. Mirar hacia el futuro y marcarte unos objetivos a corto y a largo plazo. En otras ocasiones puedes aprender a utilizar aquellas características que no sabías que existían, como por ejemplo, no perder el tiempo en quejarte, ayuda mucho a pasar de una fase de negación o rabia directamente a la solución.

Pero el verdadero poder esta en aprender desde niños como ser resilientes:

1.- Como aprender a resolver problemas y pequeñas situaciones por ellos mismos, fijándose metas, y ver lo positivo incluso en las cosas malas.

 2.- Manejo de las situaciones negativas, combatiendo la inquietud y la preocupación. Poniendo en una balanza el tiempo para aprender y para divertirse.

3.- Aprender a tener empatía, sentido del humor, viendo sus propias capacidades y no sus debilidades.

Y muchas más habilidades que tenemos que desarrollar, para tener una actitud critica propia y positiva y producir sinergia para nosotros mismos y para los que nos rodean.

Si queremos que nuestros hijos afronten las dificultades de la vida con fortaleza es importante construir un apego seguro y educarles en la capacidad de ser resilientes, para ello es fundamental nuestro ejemplo, no sobreprotegerles y sobre todo creer en ellos.

Las perlas se forman en la adversidad (Rosario Linares).

Una ostra que nunca ha sido herida, no es capaz de producir perlas.

Las perlas son el resultado de una intrusión, de la entrada de una sustancia extraña, como un grano de arena, al interior de la ostra.

Cuando esto sucede, la ostra se defiende produciendo nácar, una sustancia que se encarga de cubrir ese grano de arena con diferentes capas. Así logra proteger su cuerpo indefenso.

Como resultado, se forma una perla preciosa, que no es más que una herida cicatrizada.

El proceso resiliente es muy parecido a la creación de esa perla. Muchas personas solo cultivan resentimiento, miedo y rencor, por lo que la herida se queda permanentemente abierta y causa dolor.

Sin embargo, hay personas que aprenden a colocar capas de aceptación, perdón y amor. De esta forma, no solo logran que la herida cicatrice, sino que adquieren algo aún más valioso: un aprendizaje que las hace más fuertes.

Quiero ayudarte a construir tu propia perla. Estas páginas son un viaje a la resiliencia, un trayecto en el que se entrelazan historias de vida inspiradoras con los estudios científicos más recientes realizados sobre el campo del trauma y las formas de afrontar la adversidad.

Descubrirás qué distingue a las personas resilientes, por qué se instaura un trauma y, por supuesto, podrás aprender técnicas de gran valor práctico que te ayudarán a afrontar la adversidad y salir fortalecido/a.

Mucha gente ya es resiliente pero no lo sabe. Podemos mejorar mucho solamente comprendiendo un solo de los aspectos que rechazábamos, haciendo una introspección nosotros mismos y preguntándonos en qué flaqueamos a la hora de avanzar ante la adversidad.

Bibliografía: Resiliencia o la adversidad como oportunidad. Rosario Linares.

Blog: https://www.elpradopsicologos.es/blog/resiliencia-resilientes/ (12 hábitos de las personas resilientes).

Canarias en la mitología

Debido a la situación geográfica en la que se encuentran la Islas Canarias, en los confines del mundo según la Antigüedad, a la abundante vegetación y de alimentos gracias a la fertilidad de las tierras, las montañas, la abundancia de agua, el buen clima, muchos son los mitos y tópicos que se han relacionado con las Islas Canarias en esa búsqueda constante que la humanidad siempre ha tenido para encontrar el ansiado paraíso.

Hoy sabemos que fenicios, cartagineses, griegos y romanos supieron de nuestra existencia. Se sabe que el pretor romano Sertorio habría estado en Tenerife en el siglo I a.C.  que el cartaginés Hannón visitó Canarias en el siglo V a.C. y que incluso el rey Juba, rey de Mauritania, envió expediciones a Canarias.

Hecateo de Mileto dijo de Canarias: “En los confines y lugares extremos de la Tierra, más allá de las Columnas de Heracles, atravesando el tenebroso Océano, existen unas islas paradisíacas y cuyos campos producen toda clase de alimentos y frutos sin necesidad de trabajo alguno. En ellas residen unas ninfas, hijas de Atlante, las Hespérides, que custodian, junto con un dragón, una maravilloso Jardín, en el que está el árbol que contiene la esencia de la inmortalidad y produce las manzanas de oro, en otro tiempo buscadas por el propio Heracles. Las almas de los Bienaventurados llevan aquí una existencia endémica, libres de preocupaciones, por lo que no hay ninguna duda de que en estos parajes está el ansiado PARAÍSO. Entre estas islas hay una que navega, como enorme cetáceo, a la deriva, llevando sobre sus hombros siete ciudades”.

Canarias fue el país de los Feacios y la isla Ogigia que aparece en la Odisea de Homero.

Ulises y Menelao arribaron a Canarias cuando regresaban a Ítaca después de la guerra de Troya.

La majestuosidad del Teide que para muchos correspondería a las montañas del Atlas fue descrita por Heródoto y por Virgilio en la Eneida.

El mito de los Campos Elíseos, el mito de los Bienaventurados, el mito del Jardín de las Delicias y Jardín de la Hespérides, el mito de la  Atlántida, el mito de las Islas Afortunadas  y la leyenda de San Borondón, hacen referencia  para muchos a las Islas Canarias.

EL MITO DE LOS CAMPOS ELÍSEOS

En Canarias, Azores o Madeira (en el extremo del mundo) se situaría un locus amoenus o paisaje ideal a donde irían a parar las almas piadosas después de la muerte. Un lugar confortable donde se encontraría la felicidad eterna. Aparece en la literatura de Homero, En Apolonio de Rodas  y más tarde en Plutarco.

EL MITO DE LOS BIENAVENTURADOS

Es un tópico que guarda relación con el anterior, pues corresponderían geográficamente a unas islas donde las almas de héroes o semidioses encontrarían el descanso eterno. Un lugar de eterna primavera y de agua abundante, tierra fértil, libre de fatigas, trabajos o enfermedades. Bienaventurados es un término relacionado con el cristianismo. Hesíodo, Platón, Apolodoro, Eurípides… son algunos de los autores que acuñan este término en sus libros.

EL MITO DEL JARDÍN DE LA DELICIAS Y EL JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES

El Jardín de las Hespérides estaría localizado en una de las islas situadas en la costa Occidental de África, por lo tanto puede referirse a cualquiera de las islas que llaman Macaronesia (Azores, Canarias, Madeira).

Las  ninfas Hespérides eran las cuidadoras del Jardín de las Hespérides, que también es denominado el Jardín de las Delicias.

En la literatura antigua son muy frecuentes los jardines donde habitaban los dioses, musas…

Este Jardín de las Hespérides, en concreto, es particular porque en él se encuentran las manzanas de oro y el árbol de la vida. A él acudió Hércules en busca de las manzanas.

Muchos mitólogos localizan este jardín en la Atlántida y a su vez ésta con las Islas Canarias. Los argumentos para justificar que dicho jardín se encuentra en Canarias son siempre los mismos: el Atlas correspondería al Teide; y el jardín estaría ubicado en cualquiera de los bellos valles del archipiélago canario (para muchos el valle de la Orotava); y el fruto de las manzanas que muchos han manipulado identificándolas con los nísperos para relacionar como fuera Las Islas Canarias con este mito. Hoy se sabe que las manzanas también están presentes en la mitología de otros pueblos, eran símbolo de inmortalidad.

LA ATLÁNTIDA

Más allá de las columnas de Hércules hubo una enorme isla llamada Atlántida, habitada por un pueblo poderoso pero que desapareció como consecuencia de un gran seísmo y se hundió en el mar. (Platón cita esta isla en sus diálogos).Muchos han intentado demostrar la existencia de esta isla, geólogos, historiadores, pero lo cierto es que es solo una creación literaria.

EL MITO DE LAS ISLAS AFORTUNADAS

Aunque los diferentes relatos mitológicos utilizan este término para hacer referencia  a cualquiera de los archipiélagos situados en la costa occidental del continente africano, Azores, Madeira, Canarias, Salvajes o Cabo Verde, lo cierto es que el término Afortunadas lo usamos hoy en día para referirnos a las Islas Canarias.

El primer autor que habla de nuestras islas es Plinio y las menciona con el nombre de Junonia, Pluvialia, Capraria, Ninguaria, Canaria, Ombrios, Convallis… y a partir de él otros muchos autores que van cambiando el nombre de las islas.

LEYENDA DE SAN BORONDÓN

Cuentan que entre las islas de La Palma, La Gomera y El Hierro, existe una isla fantasma que aparece y desaparece en cuanto uno se acerca. Según los escritos de San Brandán, monje irlandés de los siglos V-VI, existió una isla-ballena, huidiza que navega a la deriva.

Es curioso que el mismo diario ABC, en 1958 relata “la isla errante de San Borondón ha sido fotografiada por primera vez”. Imaginación al servicio de la literatura.

Todos estos mitos a los que se ha intentado ubicar en un lugar geográfico concreto buscando la veracidad de los mismos, son solo eso, MITOS y éstos son solo historias de ficción que se pueden interpretar  pero no verificar.

Como ya mencioné anteriormente, los primeros escritos que hacen referencia a nuestro archipiélago canario como realidad, son de Plinio el Viejo (siglo I d.C.) al que siguen Ptolomeo (siglo d.C.) y no sería hasta el año 1339 cuando las Islas Canarias de Fuerteventura y Lanzarote serían dibujadas por primera vez por A. Dulcet.

BIBLIOGRAFÍA Marcos Martínez Hernández, Canarias en la antigüedad: mito y utopía.

Un día habrá una isla. Pedro García Cabrera.

PEDRO GARCÍA CABRERA

UN   DÍA   HABRÁ  UNA  ISLA

Un día habrá una isla

que no sea silencio amordazado.

Que me entierren en ella,

donde mi libertad dé sus rumores

a todos los que pisen sus orillas.

Solo no estoy. Están conmigo siempre

horizontes y manos de esperanza,

aquellos que no cesan

de mirarse la cara en sus heridas,

aquellos que no pierden

el corazón y el rumbo en las tormentas,

los que lloran de rabia

y se tragan el tiempo en carne viva.

Y cuando mis palabras se liberen

del combate en que muero y en que vivo,

la alegría del mar le pido a todos

cuantos partan su pan en esta isla

que no sea silencio amordazado.

Nos encontramos ante el poema Un día habrá  una isla, grito a la libertad, escrito por Pedro García Cabrera (Valle hermoso 1905- Santa Cruz de Tenerife 1981), una de las figuras literarias más importantes de la España insular. El poema pertenece al libro Las islas en que vivo, escrito entre 1960 y 1967.

Pedro García Cabrera perteneció a la vanguardia de las Islas Canarias, junto con escritores como Agustín Espinosa, Emeterio Gutiérrez Albelo, Domingo López torres, Pérez Minik o Juan Ismael entre otros.

El compromiso social y el paisaje isleño serían dos constantes en su obra que atendiendo a la trayectoria artística del autor podemos agrupar en dos períodos: un período que algunos consideran en tránsito que corresponde a la primera mitad del siglo XX en el que encontramos rasgos modernistas, influencias de Juan Ramón Jiménez, de Lorca y de Rafael Alberti y una segunda etapa que corresponde a la segunda mitad del siglo XX y hasta el final de sus composiciones en las que su único deseo es la esperanza de vivir en un mundo libre.

En este poemario en concreto pone de manifiesto sus ansias de libertad que quiere compartir con todos, donde se habla de una isla que simboliza un mundo libre.

Su primera publicación fue Recordando, un breve relato que publicó en 1922 en la revista, La voz de Junonia.

En el año 1928, publica su primer poemario, Líquenes, a la que le seguirán en 1934 Transparencias fugadas, de tendencia surrealista en la que da gran importancia al paisaje, La rodilla en el agua 1935  y Dársenas con despertadores en el año 1936. Al estallar la Guerra Civil Española se trunca su vida, es detenido, deportado a África, se fuga y es nuevamente detenido en la Península para más tarde ser trasladado a Tenerife donde permanecería encarcelado primero y confinado en su casa después. Posteriormente vería la luz Entre la guerra y tú, 1936-1939, Romancero cautivo, 1936-1940, La arena y la intimidad, 1940, Hombros de ausencia, 1942-1944 y viaje al interior de tu voz, 1944-1946.

En 1951 retoma sus publicaciones con Día de alondras, poemas cuyo motivo poético es la libertad.

Le seguirán La esperanza, se mantiene en 1959, vuelta a la isla en 1968, Entre cuatro paredes, 1968, Hora punta del hombre, 1969 y Las islas en que vivo, 1971 en el que el deseo de libertad y de  esperanza por un futuro mejor se mezclan con el paisaje del mar, de la isla, elementos de la naturaleza que representan la esperanza por un mundo sobre todas las cosas libre.

Sus posteriores publicaciones serían: Elegías muertas de hambre, en 1975, Ojos que no ven, 1977 y  Hacia la libertad, en 1978 donde el poeta reitera que su deseo es vivir en un mundo libre y finalmente se publica en 1980, su antología  A la mar fui por naranjas.

El tema de este poema es el deseo por conseguir la libertad, una libertad de la que fue privado durante la dictadura franquista.

Expresa el poeta su deseo de que haya algún día un lugar en el que tanto él como todos los demás puedan disfrutar y en especial quienes han quedado marcados por las heridas, han sufrido o se han mantenido firmes en la lucha. Cuando esa libertad llegue que se contagien todos de la alegría del mar.

La estructura externa de este poema está formada por dieciocho versos heptasílabos y    endecasílabos ( 7a, 11B, 7c, 11-, 11A, 11D, 11-, 7c, 11A, 7d, 11C, 7-, 11A, 11D, 11-, 11- 11A, 11B) que riman a gusto del poeta formando una silva,  destacando la rima asonante en los versos 1,5,9,13 y 17.

En cuanto a la estructura interna, se distinguen tres partes: Una primera parte que abarca los cinco primeros versos en la que el poeta expresa el deseo de que un día habrá un futuro libre; una segunda parte que se extiende desde los versos seis al trece, en la que el autor nos comunica que sabe que él solo no anhela la libertad sino son muchos los que como él sufren y por lo tanto esperan esa ansiada libertad; y una tercera parte que abarca  de los versos catorce al dieciocho y con los que vuelve a la idea inicial, su deseo de conseguir la libertad. Se trata por lo tanto de una estructura circular.

El poeta comienza el poema expresándonos su único deseo, el que haya un lugar donde disfrutar de la libertad de la que la dictadura ha privado a todo el país. A este lugar él lo llama isla por ser la isla un lugar acotado e identificado claramente, separado y olvidado al mismo tiempo.

Desde los versos iniciales el poeta deja constancia de su protagonismo, de su voz, un “yo” lírico que se siente apoyado por los “otros”, que con certeza también han sufrido, y que a pesar de que sus heridas todavía son visibles, permanecen firmes en la lucha, “manos de esperanza”, “el rumbo en tormentas, aunque han sufrido en estos tiempos difíciles: “y se tragan el tiempo en carne viva”.

Finaliza el poema con la esperanza de que llegue el día en el que no haya un silencio impuesto y  pueda expresar libremente sus pensamientos (estructura circular antes mencionada).

Por otro lado destacan en el poema dos campos semánticos, el de las partes del cuerpo que simbolizan la esperanza: manos, cara, corazón y el campo semántico de las formas de expresión: silencio, rumores, palabras (el silencio da paso poco a poco a la palabra).

En cuanto a las formas verbales aparecen en presente de indicativo (“estoy”, “están”, “cesan”, “lloran”, “muero”, “vivo”, “tragan”) y en presente de subjuntivo ( “sea”, “entierren”, “dé”, “liberen” y “partan”) y un único verbo en futuro “habrá” que da sentido a todo el poema.

Los sustantivos también son importantes en el poema: concretos: “isla”, “heridas”, “pan”, “carne” y abstractos: “silencio”, “esperanza”, “libertad”.

Los adjetivos aunque son escasos son importantes: “viva” acompañando al sustantivo “carne” y haciendo referencia al momento tan duro que están viviendo y “amordazado” que califica al sustantivo “silencio”, es decir impuesto, obligado.

Por otro lado destacan en el poema los siguientes recursos literarios:

En el plano fónico:

Sinestesia: “silencio amordazado” que alude imposición del silencio.

En el plano morfosintáctico:

Elipsis: “que me entierren en ella”. El pronombre “ella” sustituye al sustantivo “isla”.

Encabalgamiento: entre los versos ocho y nueve, diez y once y catorce y quince”.

Hipérbaton: “solo no estoy. Están conmigo siempre / horizontes y manos de esperanza”

En el plano léxico-semántico:

Metáfora: “donde mi libertad de sus rumores”, “horizontes y manos de esperanza”, “aquellos que no cesan / de mirarse la cara en sus heridas”, “corazón y rumbo en las tormentas”, “se tragan e tiempo en carne viva”.

Personificación: “y cuando mis palabras se liberen”; “la alegría del mar le pido a todos”.

Antítesis: “del combate en que muero y en que vivo”.

Bibliografía: Lengua Castellana y Literatura. Editorial Anaya, Sevilla. 2012.

A MI QUERIDO PUEBLO PALMERO SAN ANDRÉS Y SAUCES

Querido pueblo:

¡Te sueño lejos pero te siento tan cerca!

Cierro los ojos y contemplo tus bellos paisajes, tu cumbre, tu bosque y el agua clara abundante que brota del manantial.

Agudizo mis oídos, ya escucho el quejido enfurecido de las olas que rompe en el litoral.

Cierro de nuevo los ojos y veo un magnífico escenario que deleita mis sentidos, bancales de plataneras que se extienden hasta el mar.

En mi corazón te llevo y con el paso de los años cada vez me atraes más, pues tú me viste nacer, crecer y marchar con la maleta llena de esa ilusión que solo se tiene a los diecisiete años. ¡Cuántos de tus hijos han tenido que emigrar para ir en busca del sueño que esperaban encontrar!

¡Y cuántos que hasta ti se acercan desde tierras hermanas has acogido con los brazos abiertos ofreciéndoles cobijo y jornal!

Tú, que has sido testigo del esfuerzo de quienes decidieron quedarse para embellecerte, trabajando día a día para que las nuevas generaciones encuentren el terreno un poquito más llano entre tanta pendiente.¡Ay cuánto golpe de azada fue necesario para moldear tu figura!, ¡cuánta brega en el terreno!,¡cuántos hombros ya cansados cargan con papas, caña, plátanos, hierba …. en fin, todo cuanto ha hecho falta para ganarse cada día el pan.

Mi bello pueblo palmero, déjame en tu bosque entrar, que ya huelo a laurisilva, a eucalipto, a pinocha y a humedad. Déjame entrar en tu bosque que ya escucho las grajas graznar, el canto suave del mirlo y entre los pinos veo un cernícalo acechar a una paloma rabiche que se intenta ocultar y ahora que llega la noche, veo a una coruja inmóvil. Sé que me quiere asustar.

Mi bello pueblo querido, voy a acercarme a tu costa, ya se me pega el salitre que traen las olas del mar, a lo lejos suenan pardelas descansando de jugar, me zambullo en las piscinas, en un rato iré a pescar o llegaré hasta el callado, me apetece mariscar. Quiero llegar hasta Espíndola para que me cuente historias de aquellos barcos veleros que antaño partían cargados rumbo a la capital.

Oigo bullicio en tus calles, gentes de aquí para allá, escucho el agua de la fuente, el reloj que da las horas y campanas que repican llamando a todos los fieles al templo de nuestra Virgen, la Virgen de Monserrat.

Ahora bajo a San Andrés, bella villa señorial, pintura trazada en óleo, me deleito al contemplar. Las paredes de tus casas, ¿cuántas historias sabrán? Entro en la Iglesia en silencio, ¡cuánta paz respiro ya! De artesonado mudéjar y de presbiterio de belleza sin igual, un vivo ejemplo de siglos de riqueza y prosperidad.

Ahora me acerco al barranco que siento curiosidad de saber cómo vivían nuestros antepasados  guanches en la cueva de Tendal.

¡Escucha!, ¡escucha!, ¿no oyes bellas canciones? Son ritmos de Ñamerita, que ya empiezan a sonar. Me despiertan Los Divinos ya se acerca Navidad. Ahora se me mueve el cuerpo y un disfraz me he puesto ya, la sardina me sonríe, ya la empiezan a bailar.

Recuerdos, ¡cuántos recuerdos! Mis buenas maestras, estudiar y estudiar, el chapuzón en el Charco, la alegría de septiembre, mes de fiesta y de estrenar, paseos por la alameda, el frío invierno, escorrentía en los barrancos y caminatas hasta el moral.

Recuerdo risas y juegos con mis hermanos y primos, saltos, escondite y ranas que en los pequeños  estanques  no paraban de croar.

¡Qué sabrosos marquesotes, milhojas y rapaduras, pan crujiente, bollos, queso de almendras, sopas de miel, queso ahumado, castañas, guarapo en los trapiches y gofio en el zurrón y al llegar Semana Santa, pescado salado y ñame. Deleitan mi paladar.

 

Te echo de menos. Nos veremos pronto.

 

Mensaje a los hombres. Pino Ojeda

El poema que nos disponemos a comentar es “Mensaje a los hombres”, perteneciente al libro Como fruto en el árbol escrito por la poetisa Pino Ojeda en 1954 ( Teror 1916 – Las Palmas de Gran Canaria 2002).

Pino Ojeda nace en el seno de una familia humilde que a los pocos años se traslada a vivir a la Capital. Allí va al colegio donde recibe una educación muy básica. En 1930 fallece su padre y conoce a su futuro marido, Domingo Doreste que se incorpora al frente a luchar en la  Guerra Civil Española  donde encontrará la muerte.

Como consecuencia de ello sufre una depresión que supera gracias a los estudios.

Así, la poesía se convierte para Pino Ojeda en una forma de vida, una manera de entender sus experiencias, los cambios, la eventualidad del presente y también como modo de conciliar lo real con lo ideal, la transitoriedad de cada instante y la visión de lo permanente.

Publica entonces sus primeros poemas en periódicos o revistas literarias como: ‘Mensaje’, ‘Mujeres en la isla’ o ‘Gánigo’ y es en estos inicios que escribe bajo la influencia literaria de la Generación del 27.

Sus principales referentes son Vicente Aleixandre, Pedro Salinas y Gerardo Diego.

En 1947 publica su primer libro Niebla de sueño y en 1951 escribe la obra de teatro El río no vuelve atrás.

Fue en 1952 cuando funda la revista Alisio en la que publican Vicente Aleixandre y Juan Ramón Jiménez entre otros.

En 1953 logra el primer accésit en el premio Adonais con su poemario ‘Como el fruto en el árbol’ y en 1954 resulta finalista del premio Nadal con su novela con ‘el paraíso al fondo’ que no sería publicada hasta 2017.  De este mismo año datan dos obras de teatro como ‘El hombre que se quedó en la guerra’ y ‘El gran cobarde’.

En 1956 recibe el premio Tomás Morales por ‘La piedra sobre la colina’.

En 1971 escribe ‘El derrumbado silencio que también sería publicado’ en 2017.

En 1993 publica ‘el salmo del rocío’ y en 2007 se publica el poemario ‘Árbol del espacio’.

En el año 2018, el Día de las Letras Canarias fue dedicado a Pino Ojeda.

Los ejes temáticos en sus obras son los sueños, el amor y el sentido de la vida y  la presencia de la naturaleza porque en ella se encuentran todas las bondades a las que el ser humano debe aspirar para mejorar.

Este poema en concreto pertenece al género lírico y está escrito en verso. En él,  la poetisa afianza su trayectoria poética y se centra en la búsqueda de identidad y para ello se acerca  a la naturaleza porque siente que en ella encontraría la bondad y la perfección.

Es un poema didáctico cuya intensión es la de dar un consejo a los  hombres para que sean felices.

El tema en Mensaje a los hombres es la naturaleza, que cobra especial relevancia porque solo en ella el hombre se encontraría en estado puro, en paz consigo mismo y hallaría en ella todas las bondades a las que el ser humano debe aspirar para mejorar.

La poetisa insta a los hombres a que cuando se acerquen a la naturaleza lo hagan dejando atrás las preocupaciones, que lo hagan con la mirada y el gesto sencillo, olvidando el ayer para así poder recuperar el yo más íntimo y brazo amigo.

En cuanto a la estructura externa, el poema está formado por veinticuatro verso y  en él  predominan los de larga extensión métrica (se combinan versos de arte mayor y menor) y en el que la rima es libre, lo que proporciona a la autora más libertad para expresar sus reflexiones.

En lo que respecta a la estructura interna, podemos dividir el poema en tres partes: una primera que abarcaría la primera estrofa en la que la poetisa se pregunta por qué los hombres no se acercan a la naturaleza despojados de todos los problemas que les atormentan; una segunda parte que se extendería desde los versos siete al diecinueve en la que nos dice todo lo malo que debemos dejar en la ciudad cuando nos acercamos a la tierra; y la tercera parte en la que nos rebela todas las bondades de las que podríamos disfrutar en la naturaleza si siguiésemos sus consejos.

Pino Ojeda no comprende por qué los hombres cuando se acercan a la tierra o el bosque lo hacen llevando encima los problemas característicos de las ciudades y nos aconseja que los dejemos atrás y subamos a la tierra en plena libertad con cuerpo y conciencia libres porque solo así nos encontraríamos a nosotros mismos y al brazo amigo.

En este poema se nos presentan dos mundos:

Por un lado, la ciudad que identifica con polvo, ruido, fiesta y cemento gris. En ella tienen lugar todos los males: “agrias difíciles conciencias”, “dolor de sangre interminable”, “pesadillas nocturnas”, “sus agobiadas, durísimas contiendas”, “sus pobres, ligeras ansias”, “mentidas palabras”.

Y por otro lado los bosques a los que sugiere ir con “sencilla mirada”, sin preocupaciones, libres para poder encontrar al amigo, la voz perdida, su propio yo, el camino, el silencio.

Según Blanca Hernández Quintana, Pino Ojeda siente que en la naturaleza “se encuentran todas las virtudes a las que el ser humano debe aspirar para mejorar”.

La naturaleza es perfecta y solo acercándonos a ella libres y puros nos conoceremos a nosotros mismos y lograremos comunicarnos con ella.

A continuación analizaremos los aspectos morfosintácticos y podemos observar que el poema comienza con un verbo  en primera persona del singular en tiempo presente (sé) con el que Pino Ojeda deja claro desde el comienzo que se implica y expresa su opinión, lo que aporta  subjetividad; en cambio en la segunda estrofa los verbos están en tercera persona del plural en  tiempo condicional y por medio de ellos aconseja a los hombres como deben actuar.

Los sustantivos los podemos agrupar en dos partes: por un lado encontramos sustantivos negativos como “ preocupaciones, dolor, sangre, pesadillas, ruidos, polvo, contiendas, pesadillas” y por otro lado encontramos los sustantivos positivos como “hombres, tierra, bosques, brazo, voz, camino, silencio”.

Por otro lado destaca la abundante adjetivación que también se podría repartir en dos grupos: Los negativos como “agrias, difíciles, dura, cementada, gris, agobiadoras, durísimas y los positivos: sencilla, pequeñas, libres”.

Las figuras retóricas presentes en este poema son de varios tipos:

En el plano fónico:

-Aliteración del sonido  “s”  versos segundo y décimosexto.

En el plano morfosintáctico:

-Sinonimia entre “dura” y “cementada”; entre “tierra” y “bosque” y entre “pasado” y “ayer”.

-Asíndeton:  verso dieciséis.

-Paralelismo entre los versos veinte y veintiuno y entre los versos ocho y nueve

-encabalgamiento entre los versos uno y dos.

En el plano semántico:

-Personificación: “superficie gris que habla de dolor”(verso cinco); “sus pobres corazones aprendieron” (verso veintitrés); “donde la civilización se expresa” (verso cuatro).

-Símbolo: “la tierra y los bosques” que simbolizan la virtud, la bondad y la perfección y la “superficie gris “ que simboliza los males.

Pino Ojeda se funde con la naturaleza, exalta su perfección y se entrega pura para poder comunicarse con ella.

 

Mensaje a los hombres

a mis hermanos Ana Maria y Rafael

 

Yo no sé por qué los hombres, cuando caminan por la tierra y los bosques,

van rumiando silenciosos sus pequeñas, bajas preocupaciones.

Ellos deberían dejar sus agrias, difíciles conciencias,

en la primera vuelta del camino donde la civilización se expresa.

Allí sobre la dura y cementada superficie gris que habla de dolor,

de sangre interminable.

Los hombres no debieran llevarse al bosque, a la tierra,

sus pesadillas nocturnas,

sus agobiadoras, durísimas contiendas.

Ellos podrían llevar arriba la misma sencilla mirada,

el mismo sencillo gesto de los seres que van a encontrarse.

Sólo una mirada sin pasado, sin ayer, sin retorno.

¡Si los hombres se dieran cuenta de estas pequeñas cosas

y subieran a lo alto libres de ellos mismos,

libres de sus pobres, ligeras ansias!

Si ellos supieran rezar sin voces, dentro de sí, detenidamente, sin prisas.

Si ellos lograran dejar en las ciudades

—llenas de polvo, de ruidos y fiesta—

sus pobres, mentidas palabras.

Encontrarían allá arriba el brazo que les rodeara calladamente la espalda.

Encontrarían la voz que perdieron con el primer desperezo de hombres.

Encontrarían, sí, como partiendo de su propia carne,

el camino que olvidaron cuando sus pobres corazones aprendieron

a maldecir en silencio.

La relectura. La historia detrás de la historia.

La relectura, la historia detrás de la historia.

         Ya había descubierto desde pequeña la lectura, en ella podía soñar y cultivarme, pero además se convirtió en mi vocación. Había sido desde niña una lectora empedernida, recuerdo aquellos grandes momentos, por la tarde totalmente en silencio, en cualquier rincón, el tiempo se paraba cuando abría un libro.

         Muchas son las experiencias con los libros: releer pasajes, aprender poesía, analizar textos, comentarios literarios, pero recuerdo en especial un hecho ocurrido con uno de mis libros favoritos, Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley (Londres, 1797 – 1851), una de las obras románticas por excelencia. Baste decir que esta escritora, hija de un importante filósofo de la época, ya había escrito un poemario a los 10 años y nunca curso estudios académicos.

         Había disfrutado tanto la primera vez que leí la novela, que nunca pude quitármela de la cabeza, me parecía increíble que el hombre pudiese hablar con su creador y preguntarle por qué. Además de tantos matices de genialidad que tiene la obra, y que fuera creada para entretener a unos amigos que estaban en un caserón por la lluvia, los cuales no podían salir hasta que no cambiara el tiempo, esta obra fue creada en tan solo una semana y a sus 18 años.

         Sentía cada una de las páginas como si me las estuviera contando la propia escritora, así que el sentimiento ante esta novela era claro, la volvería a leer.

         Tan solo al leer las primeras páginas me di cuenta de que el libro había cambiado, ya no era el mismo. Todo era diferente: los personajes eran más reales que nunca, la historia parecía más cercana y hasta podía sentir como Elizabeth (prometida de Víctor) la ausencia de su marido. Todo esto cobra vida la segunda vez que lees un libro, la historia detrás de la historia.

         Cada historia va a transcurrir en un tiempo y en un espacio propio, aunque se compartan personajes. Al releer por segunda vez el libro, no solo puedes ver mejor esta segunda trama, sino que además conectas, prestas más atención o incluso descubres detalles, que el escritor por supuesto, no incluyó entre líneas por cualquier motivo, al igual que un pintor nunca elije por casualidad la predisposición de los personajes o el escenario.

         Entonces el arte puede cambiar. Dependiendo de la época que se esté viviendo, por supuesto no es lo mismo el principio del siglo XIX (comienzo de la ciencia para guiar al hombre), que el siglo XXI (la ciencia casi lo controla todo), pero además a nivel personal y local, no significa lo mismo como joven (descubre un libro casi rosando el terror) que cuando estas más formado académicamente y descubres la belleza del romanticismo.

         Cambia el libro y cambia el hombre porque el buen hacer perdura cuando puede amoldarse y adaptarse. Es antes y es ahora. Es eterno.

         En su comienzo una carta para informar y tranquilizar a la hermana de Walton de que su empresa continua bien, a pesar de sus preocupaciones, empresa que no es sino la de alcanzar el polo norte. Pero el explorador Robert Walton se encontraría con otra historia por el camino, que congelaría de terror los corazones de cualquiera que la escuche. Tan solo esta carta ya ha cambiado todo el libro.

«A la señora Saville, Inglaterra

San Petersburgo, 11 de diciembre de 17…

Te alegrarás de saber que ningún percance ha acompañado el comienzo de la empresa que tú contemplabas con tan malos presagios. Llegué aquí ayer, y mi primera obligación es tranquilizar a mi querida hermana sobre mi bienestar y comunicarle mi creciente confianza en el éxito de mi empresa.

Me encuentro ya muy al norte de Londres, y andando por las calles de Petersburgo noto en las mejillas una fría brisa norteña que azuza mis nervios y me llena de alegría. ¿Entiendes este sentimiento? Esta brisa, que viene de aquellas regiones hacia las que yo me dirijo, me anticipa sus climas helados. Animado por este viento prometedor, mis esperanzas se hacen más fervientes y reales. Intento en vano convencerme de que el Polo es la morada del hielo y la desolación. Sigo imaginándomelo como la región de la hermosura y el deleite. Allí, Margaret, se ve siempre el sol, su amplio círculo rozando justo el horizonte y difundiendo un perpetuo resplandor. Allí pues con tu permiso, hermana mía, concederé un margen de confianza a anteriores navegantes, allí, no existen ni la nieve ni el hielo y navegando por un mar sereno se puede arribar a una tierra que supera, en maravillas y hermosura, cualquier región descubierta hasta el momento en el mundo habitado. Puede que sus productos y paisaje no tengan precedente, como sin duda sucede con los fenómenos de los cuerpos celestes de esas soledades inexploradas. ¿Hay algo que pueda sorprender en un país donde la luz es eterna? Puede que allí encuentre la maravillosa fuerza que mueve la brújula; podría incluso llegar a comprobar mil observaciones celestes que requieren sólo este viaje para deshacer para siempre sus aparentes contradicciones. Saciaré mi ardiente curiosidad viendo una parte del mundo jamás hasta ahora visitada y pisaré una tierra donde nunca antes ha dejado su huella el hombre. Estos son mis señuelos, y son suficientes para vencer todo temor al peligro o a la muerte e inducirme a emprender este laborioso viaje con el placer que siente un niño cuando se embarca en un bote con sus compañeros de vacaciones para explorar su río natal. Pero, suponiendo que todas estas conjeturas fueran falsas, no puedes negar el inestimable bien que podré transmitir a toda la humanidad, hasta su última generación, al descubrir, cerca del Polo, una ruta hacia aquellos países a los que actualmente se tarda muchos meses en llegar; o al desvelar el secreto del imán, para lo cual, caso de que esto sea posible, sólo se necesita de una empresa como la mía.

Estos pensamientos han disipado la agitación con la que empecé mi carta y siento arder mi corazón con un entusiasmo que me transporta; nada hay que tranquilice tanto la mente como un propósito claro, una meta en la cual el alma pueda fiar su aliento intelectual. Esta expedición ha sido el sueño predilecto de mis años jóvenes. Apasionadamente he leído los relatos de los diversos viajes que se han hecho con el propósito de llegar al Océano Pacífico Norte a través de los mares que rodean el Polo. Quizá recuerdes que la totalidad de la biblioteca de nuestro buen tío Thomas se reducía a una historia de todos los viajes realizados con fines exploradores. Mi educación estuvo un poco descuidada, pero fui un lector empedernido.

Estudiaba estos volúmenes día y noche y, al familiarizarme con ellos, aumentaba el pesar que sentí cuando, de niño, supe que la última voluntad de mi padre en su lecho de muerte prohibía a mi tío que me permitiera seguir la vida de marino.

Aquellas visiones se desvanecieron cuando entré en contacto por primera vez con aquellos poetas cuyos versos llenaron mi alma y la elevaron al cielo. Me convertí en poeta también y viví durante un año en un paraíso de mi propia creación; me imaginé que yo también podría obtener un lugar allí donde se veneran los nombres de Homero y Shakespeare. Tú estás bien al corriente de mi fracaso y de cuán amargo fue para mí este desengaño. Pero justo entonces heredé la fortuna de mi primo, y, mis pensamientos retornaron a su antiguo cauce.

Han pasado seis años desde que decidí llevar a cabo la presente empresa. Incluso ahora puedo recordar el momento preciso en el que decidí dedicarme a esta gran labor. Empecé por acostumbrar mi cuerpo a la privación. Acompañé a los balleneros en varias expediciones al mar del Norte y voluntariamente sufrí frío, hambre, sed y sueño. A menudo trabajé más durante el día que cualquier marinero, mientras dedicaba las noches al estudio de las matemáticas, la teoría de la Medicina y aquellas ramas de las ciencias físicas que pensé serían de mayor utilidad práctica para un aventurero del mar. En dos ocasiones me enrolé como segundo de a bordo en un ballenero de Groenlandia y ambas veces salí con éxito. Debo reconocer que me sentí orgulloso cuando el capitán me ofreció el puesto de piloto en el barco y me pidió reiteradamente que me quedara ya que tanto apreciaba mis servicios. Y ahora, querida Margaret, ¿no merezco llevar a cabo alguna gran empresa? Podía haber pasado mi vida rodeado de lujo y comodidad, pero he preferido la gloria a cualquiera de los placeres que me pudiera proporcionar la riqueza. ¡Si tan sólo una voz, alentadora me respondiera afirmativamente! Mi valor y mi resolución son firmes, pero mis esperanzas fluctúan y mi ánimo se deprime con frecuencia. Estoy a punto de emprender un largo y difícil viaje, cuyas vicisitudes exigirán de mí todo mi valor. Se me pide no sólo que levante el ánimo de otros, sino que conserve mi entereza cuando ellos flaqueen.

Esta es la época más favorable para viajar por Rusia. Vuelan sobre la nieve en sus trineos; el movimiento es agradable y, a mi modo de ver, mucho más cómodo que el de los coches de caballos ingleses. El frío no es extremado, si vas envuelto en pieles, atuendo que yo ya he adoptado. Hay una gran diferencia entre andar por la cubierta y permanecer sentado, inmóvil durante horas, sin hacer el ejercicio que impediría que la sangre se te hiele materialmente Frankenstein o el moderno Prometeo en las venas. ¡No tengo la intención de perder la vida en la ruta entre San Petersburgo y Arkángel.

Partiré hacia esta última ciudad dentro de dos o tres semanas, y pienso fletar allí un barco, cosa que me será fácil si le pago el seguro al dueño; también contrataré cuantos marineros considere precisos de entre los que están acostumbrados a ir en balleneros. No pienso navegar hasta el mes de Junio; y en cuanto a mi regreso, querida hermana, ¿cómo responder a esta pregunta? Si tengo éxito, pasarán muchos, muchos meses, incluso años, antes de que tú y yo nos volvamos a encontrar. Si fracaso, me verás o muy pronto, o nunca.

Hasta la vista, mi querida y excelente Margaret. Que el cielo te envíe todas las bendiciones y a mí me proteja para que pueda atestiguarte una y otra vez mi gratitud por todo tu amor y tu bondad.

Tu afectuoso hermano,
Robert Walton»

Para comprobar todo esto, solamente tenéis que releer uno de los mejores libros que hayáis tenido. Y ver la historia dentro de esa historia y como todo cambia.

Nota importante: algunos libros envejecen mal, no todo es arte.

Gloria Fuertes. La poetisa de los niños.

GLORIA FUERTES

No se ha escrito mucho de la poetisa de los niños, como se la llama cariñosamente en  España, una escritora incluida en los postistas de la posguerra en nuestro país, como es más conocida por los escritores y estudiosos coetáneos o en otros países. Aquí como es mucho más cercana, siempre será la poetisa de los niños, la que hacía poemas para la gente, como ella misma decía.

‘Nació con dos días’, o ‘la primera vez que entre en una universidad, fue para dar clases en ella’: son algunas de las perlas que deja entrever, la biografía y la autobiografía de la poetisa con mirada de niña curiosa, Gloria Fuertes.

Tratando de escribir este artículo, releyendo sus poemas y viendo sus entrevistas, no sabía si estaba relatando su vida en una simple crónica, una biografía o un comentario. Luego me di cuenta que era todo al mismo tiempo. No es posible partir su vida como el resto de los escritores.

Muchas cosas se pueden repetir sobre ella que ya sabemos: niña de la guerra, mujer de la posguerra, postista entre hombres, lectora imparable, escritora y poetisa, maestra de toda una generación de niños. Sobre este último aspecto señalar que todos los que la hemos escuchado alguna vez  en la TV, somos un poco más sabios.

Imposible era, en la década de los 80, no pararse frente al televisor y aprender en un poema, algo sobre la vida. ¿Qué hace esa señora sentada con un libro, simplemente leyendo, y explicándome en poema algo que hasta años después no podría entender? ¡Ah, me esta enseñado y no me daba cuenta!

En alguna de las entrevistas que escuché hay muchas historias sobre su vida. Yo contaré simplemente dos, puesto que recomiendo que las escuchen integras.

Se alegraba de escribir para la gente, no le gustaba escribir si no era para dirigirse a las personas y como nunca tuvo dinero, solo necesitó el necesario para vivir. Se alegraba entonces de no tener mucho dinero en los bancos, pero sí de tener amigos y sobre todo de que en cada colegio hubiese un libro de ella, ¡Eso Sí! Exclamaba.

 ‘…Nací sin una peseta y después de 50 años tengo dos’ pero esta frase que podría ser hasta triste, siempre la recitaba sonriendo.

Y también destacar la relación que tenía con la soledad, tan necesaria como escritora, que siempre acompañó su vida y de la que se hizo amiga. Tenía muchos amigos pero pasó más tiempo con la soledad.

Del poema para niños que siempre recuerdo, era el del burro, porque para toda nuestra generación era importante, si no tenías nada, aprender algo, y por eso el burro siempre estaba detrás de toda una generación de niños, como persiguiéndonos, pero para enseñarnos.

¡POBRE BURRO!

¡Pobre burro!

El burro nunca dejará de ser burro.

Porque el burro nunca va a la escuela.

El burro nunca llegará a ser caballo.

El burro nunca ganará carreras.

¿Qué culpa tiene el burro de ser burro?

En el pueblo del burro no hay escuela.

El burro se pasa la vida trabajando,

tirando de un carro,

sin pena ni gloria,

y los fines de semana atado a la noria.

El burro no sabe leer,

pero tiene memoria.

El burro llega el último a la meta,

¡Pero le cantan los poetas!

El burro duerme en cabaña de lona.

No llamar burro al burro,

llamarle “ayudante del hombre”

o llamarle persona.

 

Sobre sus poemas más duros, que relataban la historia de aquellos años,

 

POETA DE GUARDIA

… ¡Otra noche más! ¡Que aburrimiento!

¡Si al menos alguien llamase, llamara o llamaría!

… ¡La portera! Que si su nieta pare,

Y recordase que soy puericultora…

O un borracho de amor con delirium tremendo…

O alguna señorita de aborto provocado

O alguna prostituta con navaja en la ingle

O algún quinqui fugado…

O cualquier conocido que por fin decidiera suicidarse…

O conferencia internacional…

(Esto sería bomba –pacifista-).

O que la radio dijera finamente:

<< ¡La guerra del Vietnam ha terminado!>>

<<El porqué de estar solo ya se sabe>>.

O <<el cáncer descubierto>>.

Y nadie suena, o quema, o hiela o llama

En esta noche, en la que,

Como en casi todas,

Soy poeta de guardia.

Gloria Fuertes, en definitiva, fue un ser que dio más de lo que recibió de todos nosotros, una autentica poeta que era culta sin parecerlo, para acercarse a la gente. Una maestra de guardia que podía aparecer en cualquier momento a través de una revista, un programa de televisión o uno de sus libros.

Para agradecer su trabajo, este artículo que trata de acercar como ella hizo los poemas a la gente.

Me llamo Suleimán. Antonio Lozano

ME LLAMO SULEIMÁN es una novela escrita por Antonio Lozano González, nacido en Tánger en 1956 y vecino de Agüimes Gran Canaria.

   Licenciado en traducción e interpretación, es autor de varias novelas: HARRAGA, EL CASO SANKARA, PRELUDIO PARA UNA MUERTE, DONDE MUEREN LOS RÍOS, entre otras.

TEMA

   Varios son los temas que podemos extraer de esta novela, la mayoría de ellos olvidados en el mundo occidental.

   Uno de ellos es la importancia de la amistad y de la familia. En África y en la mayoría de los países subdesarrollados, un amigo es tratado y querido como un hermano y como tal se le ofrece ayuda de forma incondicional. En el mundo desarrollado egoísta e individualista, es impensable que alguien arriesgue su vida por conseguir el bienestar de toda la familia e incluso del pueblo o que la amistad sea para toda la vida.

   Otro de los temas presentes es la solidaridad desinteresada que Aminata o Pablo ofrecen a quienes se han visto obligados a emprender el viaje. Personas que actúan de buena fe pero que por desgracia comienzan a escasear.

   También destaca el tema del racismo y la discriminación. El hombre blanco discrimina al negro, los marroquíes desprecian a los de piel oscura aunque muchos de ellos hayan atravesado  situaciones parecidas.

   Además encontramos otros temas que son la causa de muchos de los hechos que suceden, el hambre, las injusticias, la corrupción política, lo poco que vale la vida humana sobre todo si tu piel es negra, el miedo, el sufrimiento, la esperanza y los sueños por conseguir una vida mejor.

RESUMEN

   Suleimán, un chico de doce años nacido en Mali y perteneciente a la familia Keita, toma la decisión de emprender EL VIAJE. Nos cuenta que a pesar de la pobreza, tuvo una infancia feliz junto a su familia y amigos pero con la llegada de la sequía el hambre  acabó con todo atisbo de felicidad. Fue entonces cuando comenzó a pensar que le había tocado “hacer el viaje” para salvar a toda la familia.

   Hacía tiempo que había oído hablar de los que se atreven a salir del país para trabajar en la tierra de los blancos porque entre sus amigos no se hablaba de otra cosa. Así fue como comenzó a soñar con que él también emprendería el viaje, iría a Europa, ganaría dinero y regresaría para montar su propio negocio. Soñaba con una tienda de alimentos para que éstos no faltaran en su casa.

   Un día su amigo Musa, al que llamaba “hermano”, llegó con la noticia a la pandilla de que se iba con su hermano Idrisa y animó a Suleimán para que les acompañase.

   Así es como Idrisa, Musa y Suleimán dejan el pueblo de Bandiagora para dirigirse a Bamako donde vivía Mamadú, el hermano mayor de Musa e Idrisa. Allí pasaron unos meses trabajando para reunir un poco de dinero que completarían con la ayuda de Mamadú quien les buscó los contactos para poder salir de Mali.

   Hacinados en un camión, cubierto con una lona que los asfixiaba, hombres y mujeres procedentes de Burkina Faso, Costa de Marfil, Níger (cuarenta y cinco hombres y doce mujeres) comienzan el viaje rumbo a Marruecos, atravesando el desierto del Sáhara. Todos con el miedo en su rostro.

   Para mitigar algo el calor viajaban de noche y descansaban de día.

   Al tercer día de viaje fueron interceptados por una patrulla argelina, a los que tuvieron que entregar el poco dinero que llevaban para que les dejasen continuar el viaje. Consiguen llegar a un oasis y allí descansaron unas horas antes de iniciar el penúltimo tramo del viaje que los llevaría a Marruecos.

   En Marruecos, algunos de los pasajeros del camión se separaron del grupo porque deciden intentar la entrada a España por Ceuta mientras que otros probarían saltar la valla de Melilla. Esa noche, Idrisa, Musa y Suleimán decidieron descansar en una pensión hasta que al anochecer el camión los trasladase a su destino, las cercanías del bosque donde permanecerían escondidos hasta que llegase el momento de saltar.

   Y así llegó la noche en la que intentaron sin éxito saltar la valla. Una bala alcanzó a Idrisa y Musa y Suleimán pararon para auxiliarlo. Sólo unos minutos pudieron llorar sobre su cuerpo porque la policía Marroquí los detuvo a golpes y empujones.

   Pasaron muchas horas en un calabozo esposados en parejas hasta que los subieron a un autobús del que todos pensaron que los llevaría a casa, pero por desgracia, tras ser liberados de sus esposas (todos menos una pareja a la que las esposas se resistían) fueron abandonados en medio del desierto.

   Todos estaban muertos de miedo pues sabían que les esperaba una muerte segura, pero decidieron hacerle frente y emprendieron la marcha aunque pronto el cansancio, el hambre, la sed y el sol acabaron con las pocas fuerzas e ilusiones que les quedaban.

   Pronto uno de los que continuaba esposado se desvaneció y murió y aunque trataron por todos los medios de separar al compañero rompiéndole las esposas, no lo consiguieron y no tuvieron más remedio de abandonarlo a pesar de sus gritos de suplica, gritos que nunca olvidarían.

   Muchos dejaron su vida en aquel desierto, entre ellos Musa, al que Suleimán lloró y enterró a pesar de las pocas fuerzas que le quedaban.

   Cuando ya se habían resignado a morir, enviados por Dios, apareció una patrulla del Frente Polisario que estaba al tanto de que un grupo de subsaharianos había sido abandonado en el desierto. La noticia había dado la vuelta al mundo.

   Quienes aún permanecían con vida fueron atendidos por los médicos en sus campamentos y pronto recuperarían las fuerzas.

   Allí Suleimán conoció a Mustafá quien se convirtió en su mejor amigo desde que Musa se fue.

   Con el paso de los meses, unos hombres que habían venidos de Europa hasta el campamento les comunicaron que los devolverían a sus países de origen, pero como Suleimán no quería regresar a su casa con las manos vacías, fue conducido hasta la casa de la tía Aminata, que dedicaba su vida a ayudar a quienes no lo habían logrado a la vez que luchaba por conseguir un planeta mejor. Vivía en Bamako, dedicada en cuerpo y alma a los jóvenes sin esperar nada a cambio, era una de esas pocas almas caritativas que escasean. Fue ella quien animó a Suleimán a que hablase con Mamadú y con su esposa Jadisa pues no se había atrevido a contarles lo ocurrido.

   Un día se armó de valor y tocó en la casa. Jadiya supo al verlo que no era portador de buenas noticias y lo condujo hasta Mamadú a quien contó con detalle todo lo ocurrido pues éste así se lo pidió.

   Por esos días Suleimán abandona el hogar de Aminata y comienza a trabajar para ganarse la vida hasta que comienza a preparar su segundo viaje a pesar de que Aminata les hizo prometer que jamás lo intentarían. De nuevo Mamadú volvió a ayudarlo. Este segundo viaje lo realizaría por mar. Partirían de Senegal con destino a las Islas Canarias donde sería acogido porque aún era menor de edad.

   Así un día se subió al segundo camión esta vez con dirección a la costa de Senegal donde esperaría por el cayuco. Horas más tarde, bajo la noche oscura ya se encontraban navegando.

   Al amanecer, muchos contemplaron por primera vez la inmensidad del mar. Todos quienes allí se encontraban, huían del hambre, de las injusticias, de las persecuciones, todos iban en busca del trabajo que les proporcionase una mejor vida a ellos, a sus familias e incluso a toda la aldea.

   Los primeros días transcurrieron escuchando las historias personales que les habían empujado a tomar la decisión de embarcarse, pero pronto llegaron los problemas. El viaje se alargaba más de lo previsto, así que había que racionar el agua y la comida e incluso se vieron en la obligación de apagar el motor durante la noche para ahorrar combustible.

  El séptimo día se acabó la comida y el agua estaba en mínimos. Al amanecer del octavo día, un grito desgarrador de una de las madres comunicaba la primera de las muertes. Su bebé había fallecido en sus brazos y fue necesario lanzar el cadáver al mar a pesar de la negativa  y el sufrimiento de la madre.

   Al día siguiente divisan tierra, pero antes de pisarla una vida más se había de quedar en el camino. Otro bebé fallecería.

   Al llegar a tierra y a pesar de que no lo esperaban fueron atendidos por los cuerpos de seguridad.

   Suleimán fue conducido a un centro de menores y en unos días se le practicó una prueba ósea que determinó que en efecto era menor de edad.

   Entre el centro y la asistencia obligatoria al instituto pasó los años hasta que por fin cumplió la mayoría de edad. Por fin llegó el momento que esperaba, ya podría trabajar.

   Al salir del centro, con la ayuda de Pablo, que llevaba una organización que ayudaba a los inmigrantes, encontró trabajo como peón y a pesar de que se aprovecharían de su situación de indocumentado, Suleimán estaba encantado porque podría enviar dinero a su familia. También con la ayuda de Pablo encontraría una casa que compartiría con otros africanos.

   Así estuvo varios meses hasta que un día mientras caminaba por las calles, fue detenido por un policía, un antiguo compañero de instituto, por carecer de documentación.

   Fue devuelto a su tierra. Todo había acabado, pero Suleimán no le guarda rencor.

ESTRUCTURA

   La estructura externa de la novela divide a ésta en veintidós capítulos que utilizando una narración lineal nos van contando las dificultades a las que quienes emprenden el viaje se tienen que enfrentar.

   La estructura interna divide la obra en tres partes:

   Una primera parte que abarcaría los tres primeros capítulos y en los que Suleimán nos habla sobre su familia, su aldea y de cómo surgió la idea del viaje;  una segunda parte que se extendería desde el capítulo cuatro hasta la mitad del veintidós en los que el protagonista nos cuenta todo lo que vivió hasta su llegada a Gran Canaria; y una tercera parte que va desde la llegada a la isla hasta el final del libro en el que la policía lo detiene y lo envía de regreso a su casa.

PERSONAJES

   SULEIMÁN: Es el único protagonista de la novela. Un joven de 15 años que cuenta la historia intensa de su corta vida, como empujado por las circunstancias de pobreza en la que vivía su familia se ve obligado a arriesgar su vida dos veces por intentar llegar a Europa.

   Las terribles circunstancias a las que debió hacer frente en los dos viajes llenarían el alma de este niño de dolor para siempre. Ver morir a sus “dos hermanos”, tener que abandonar a una muerte segura en el desierto a uno de sus compañeros de viaje, arrojar al mar el cuerpo del bebé fallecido.

   El mismo Suleimán dice en el último capítulo: “sentía como si aquel niño que decidió un día hacer el viaje no era yo. Como si todo esto me hubiera ido transformando en otra persona… como si vivieran dos personas distintas en mí, la de antes del viaje y la de después del viaje”.

   MUSA: Es quien convence a Suleimán para que lo acompañe a hacer el viaje, es “su hermano”.

   Muere el el salto a la valla de Melilla y su muerte supuso un gran sufrimiento para nuestro protagonista.

   IDRISA: Es el hermano de Musa y también dejaría su vida intentando conseguir el sueño. Tuvo que ser Suleimán quien enterrase su cuerpo.

   AMINATA: Dirige un centro en Mali para ayudar a los menores repatriados que no querían regresar a su casa. Su vida gira en torno a ellos y representa la bondad, la ayuda desinteresada, el amor, la compañía, el buen consejo.

   MAMADÚ Y JADIYA: Mamadú es el hermano mayor de Musa e Idrisa que ayudó a los jóvenes a preparar el viaje, quien consiguió los contactos y quien los ayudó económicamente.

   Jadiya es su esposa, ambos saben que en áfrica no hay futuro y por ello, a sabiendas de lo arriesgado del viaje, ayudaron a los chicos a marcharse.

NARRADOR

   El narrador de la novela es el mismo protagonista, Suleimán, es pues un narrador en primera persona en el que el yo protagonista nos cuenta desde la cercanía las tragedias a las que tuvo que hacer frente siendo todavía un niño. Nos cuenta su sufrimiento con palabras desgarradoras pero libres de rencores, con ese amor infinito que la buena gente desprende.

ESPACIO

    Varios son los lugares en os que transcurre la novela: el pueblo natal del protagonista, Bandiágara, la ciudad de Bamako, el desierto del Sahara, los montes de Marruecos, los campamentos saharauis, Senegal, el océano Atlántico, Gran Canaria y vuelta a Mali.

TIEMPO

   La novela transcurre aproximadamente en cuatro años. Desde que Suleimán tiene quince años y vive aún en su pueblo natal, hasta que con diecinueve años fue detenido y devuelto a su país.

LENGUAJE Y ESTILO

   La realidad tan atroz que sufre el protagonista es relatada con una crudeza en ocasiones extrema hasta el punto de que el autor consigue según Domingo Nofuentes Hernández: “que el lector pueda meterse en la piel de Suleimán” y dice también del autor que: “gracias a su sencillo y genial estilo…logra rehuir los detalles tremendistas, recreando el sufrimiento y dolor humano con una sagaz sutileza que nos permite deslizarnos sobre el drama sin caer en el morbo fácil”.

CONCLUSIÓN

   El libro pretende dejar sobre la mesa la difícil situación a la que se enfrentan quienes deciden hacer el viaje engañados por las mafias y desprotegidos de quienes pudiendo evitar tanto sufrimiento no actúan.

   Es imposible no meternos en la piel de Suleimán. Sufrimos con cada una de las diferentes situaciones a las que tuvo que hacer frente. Perder a su “hermano Musa”, enterrar a Idrisa, abandonar en el desierto a una muerte segura a uno de los compañeros del viaje, arrojar el cuerpo del bebé al mar, son sufrimientos extremos que marcarían para siempre a nuestro niño Suleimán.

   La habilidosa narración de Antonio Lozano hará que el lector comparta viaje y desdichas con el muchacho.

   Destacan también en el libro los valores humanos que ya se han perdido en Europa y en África, a pesar de la pobreza continúan siendo muy importantes, la amistad, la familia, el amor incondicional, el esfuerzo.

    Para finalizar quiero hacer mención a alguno de los fragmentos del libro:

  “Desde que los blancos empezaron a llevarse como esclavos a los hombres y mujeres”.

  “La pobreza no me impidió ser feliz en los años de la infancia. Con tener tu ración diaria de “to”, unos amigos con quien jugar y los brazos de la madre”.

   “La miseria se come a tu familia, a tus vecinos, a tu ciudad, a tu país. La infancia desapareció de golpe”.

   “A Mali le hubieran rajado un costado con un cuchillo, y por ahí se desangra el país”.

Desinformación o fakes news.

Desinformación o fakes news.

¿Tenemos derecho a desinformar?

Noticias Falsas consisten en contenidos pseudoperiodsíticos (sin contrastar o publicados intencionadamente) difundido a través de portales de noticias, prensa escrita, radio, televisión y sobre todo en redes sociales.

Ahora está de moda la desinformación, pero obviamente siempre ha habido a mayor o menor medida noticias falsas y sobre todo, cortinas de humo u ocultación de la realidad, para que la gente no vea lo importante, lo real.

Desde todos los sectores: político, periodístico, empresarial, bancario, social, siempre ha prevalecido el dogma: ‘el conocimiento es poder’ Francis Bacon (1561 – 1626) y ha degenerado en ‘saber es poder’ en la cultura popular durante el siglo XX, sobre todo después de los años 50 con la creación de los medios de comunicación de masas, primero en E.E.U.U. y luego extendido al resto del mundo.

¿Por qué ha surgido de repente esta obseción por lo que es verdadero o falso? No recuerdo hace ni siquiera 10 años (y los medios ya tienen más de un siglo algunos) es la obseción por la verdad y la mentira. Sin ser pretenciso, podría opinar, que desde que la mentira, puede ser utilizada por todo el pueblo, es mas necesario ponerle coto. Las grandes mentiras de la historia, están justificadas como ‘necesarias’ y las actuales, las aceptamos por comentarios como el ‘poder es así’, normalizamos la manipulacion.

La desinformación molesta ahora que todos podemos mentir.

Al final, la verdad sale a la luz. El desinformador actual ya cuenta con eso, pero sólo cuando ya ha sido utilizada y no importan tanto sus concecuencias. El final ahora siempre justifica el medio.

‘Cum finis est licitas

etiam media sunt licita’

Nicolas Maquiavelo* (escritor renacentista).

La lista de mentiras puede superar a las verdades que nos rodean, tantas fakes news que casi es imposible vivir sin aceptar algunas:

a) Discriminación de precios, nos parece un favor que las empresas que poseen el monopolio de un servicio o producto, tengan diferentes precios especiales para jubilados o estudiantes, en realidad estas compañías ganan mas dinero discriminando precios que con un precio regular para todos. Líneas aereas, trenes, autobuses…

b) Las cajas de ahorros, entidades financieras comunitarias creadas para apoyar el crecimiento económico de una pequeña región y cuyas aportaciones sociales y donaciones son objetivo y obligación de la propia naturaleza de estos pequeños bancos. Realidad: especulan como los grandes bancos adjudicándose competencias que no tienen y promocionando las ayudas a la comunidad como un regalo , cuando es una obligación ( creacion de centros sociales, prestamos agrarios, vivienda…).

c) Estadísticas manipuladas, una de mis fakes favoritas. Lo mas fácil. Uno de los métodos utilizados en todos los sectores públicos para conseguir siempre una valoración positiva y siempre máxima puntuación de un servicio como por ejemplo un colegio o universidad. Se presenta el sondeo o encuesta al usuario siempre en la primera semana de clase, cuando todos los alumnos solo han tenido contacto con el profesor una vez o ninguna (nunca a mitad o final de curso), con lo cual, con la ilusión del comienzo de curso o carrera, todos el mundo tendrá una valoración mas que positiva. Muy utilizado para la valoración de la enseñanza.

Criterio propio, volvemos a la máxima repetida en otros artículos. Leer es importante para lidiar al menos a nivel usuario contra el falso mundo que nos rodea.

Por cierto, y a modo de despedida, Maquiavelo no escribió la cita anterior, mucho tiempo fue atribuido a este escritor, pero en realidad pertenece a Hermmann Busenbaum (1645). Este es mi pequeño fake que se utiliza bastante en periodismo al sesgar las noticias o copiarlas.

Gracias a mis seguidores, ellos si son de verdad.

África llora por sus hijos

ÁFRICA  LLORA  POR SUS HIJOS

     Con la llegada del buen tiempo, las costas canarias volverán a ser escenario del goteo incesante de pateras.

     En 2018 Canarias registró la llegada de 65 pateras con alrededor de 1300 personas, muchas de ellas recalaron en las costas de Lanzarote por lo que el Cabildo se vio obligado a declarar  la situación de emergencia humanitaria pues los centros y en especial los de menores se vieron desbordados y no se podía garantizar el bienestar de los inmigrantes.

    En 2006 y 2008, debido a la gran avalancha de pateras, el entonces presidente de Canarias, Paulino Rivero, pide ayuda al gobierno del Estado y a Europa, pero como si el asunto no fuera con ellos poco caso le prestaron.

     Consciente de la gravedad del problema al que Canarias, un territorio tan limitado se tiene que enfrentar casi sin ayuda,  el presidente actual de Canarias Fernando Clavijo, aprovechando la visita del  presidente de España, Pedro Sánchez a Lanzarote para asistir a un acto en el que se homenajeaba a José Saramago, pide reunirse con él para tratar este tema pero declina aceptar la invitación.

     Así las cosas, el gobierno del Estado y Europa miran para otro lado en lugar de hacer frente a un problema que nos afecta a todos. Faltan acuerdos entre países, faltan centros de acogida, faltan ayudas en los países de origen que fomenten las economías y se evite así la salida masiva de jóvenes… faltan y faltan tantos recursos y actuaciones que si entre todos los países no hay colaboración jamás se pondrá freno a este éxodo masivo.

    En los montes Gurugú  o Bolingo (Nador) cercanos a Melilla malviven inmigrantes de Mali, Camerún, Congo… hombres, mujeres, niños. Algunos llevan allí años a la espera del momento propicio para “dar el salto”, conviviendo con el hambre, el frío, las ratas y temiendo que la policía marroquí irrumpa en los campamentos destrozándolo todo. La mayoría han llegado allí atravesando el desierto del Sahara, acinados en camiones o incluso haciendo gran parte del trayecto caminando.

    Otros eligen la ruta del mar, por ser más económica e intentan llegar a Canarias o al sur de la Península Ibérica en unos diminutos cayucos en el que apenas pueden moverse, a los que suele averiarse el motor y en los que tienen que turnarse para achicar agua.  Si  tienen la suerte de no perderse en el mar, llegan exhaustos y deshidratados.

    Fatou, jamás imaginó que el viaje en cayuco hasta Canarias fuese tan duro. Repudiada por su familia al quedarse embarazada cuando apenas tenía quince años huye de Senegal hacia Mauritania sin más equipaje que una muda de ropa, unos zapatos viejos y la dirección de una conocida de su poblado que años atrás había conseguido establecerse en Nouakchott, la capital del país.

     Tras días de camino, mendigando por los lugares por los que pasaba, consigue llegar hasta la casa de Awa de la que no guarda buenos recuerdos pero a la que agradece que le diera cobijo los dos años que tuvo que permanecer en Mauritania. El tiempo suficiente para dar a luz a su niña Aminata y para ahorrar el dinero del pasaje de la embarcación que las llevaría a España.

    Una noche de luna llena la subieron a un camión de mercancía junto a su niña en dirección a Nouadhibou donde les esperaba la embarcación que las llevaría hacia las costas canarias junto con otras quince personas.

   Cuando apenas quedaban esperanzas y sin fuerza ya ni para rezar, tras cuatro días de navegación, ven a lo lejos una luz que los guiaría hacia la costa de Lanzarote.

    Cerca de la costa, la embarcación fue interceptada por una patrulla de la Guardia Civil que los condujo a puerto. Ella y su niña fueron conducidas a un centro de menores.

    Diez años han pasado desde Fatou llegase con su hijita persiguiendo el sueño europeo. Ambas llevan una vida feliz. Sabe que corrió con mucha suerte pero desaconseja una y otra vez que hagan el viaje.

    Ninguno recomienda el viaje pero muchos lo vuelven a intentar por segunda o tercera vez a sabiendas que podrían perder la vida en el camino. Las tumbas sin nombre comienzan a ser habituales en nuestros cementerios. Quienes llegan con vida, son devueltos a sus países de origen o malviven en asentamientos de chabolas o acinados en pisos.

   África lloró por aquellos hombres y mujeres que fueron raptados y llevados a América para trabajar como esclavos del hombre blanco; lloró por el expolio y anulación de culturas que el continente sufrió con el imperialismo por la ambición del hombre blanco y continúa llorando por la muerte de sus hijos que se dejan la vida huyendo del hambre y las guerras, persiguiendo el paraíso que creen que encontrarán en Europa.